El cordón en las Monedas Columnarias

El cordón en las Monedas Columnarias

Manuel Galán


Moneda “Columnaria” o de “Mundos y Mares” acuñada en México.


Posiblemente, una de las primeras ocasiones en que se tomó una decisión para aumentar las medidas de seguridad de las monedas acuñadas en nuestro país fue durante la colonia, específicamente en el siglo XVIII. Me refiero concretamente a la acuñación de la moneda “Columnaria” o de “Mundos y Mares”1.

 

La Columnaria mexicana fue la primera moneda acuñada en América utilizando maquinaria que permitiese uniformidad en el proceso y un perfil redondo para las monedas. Las monedas antecesoras, llamadas “macuquinas” eran acuñadas a golpe de martillo2 y este procedimiento hacía difícil que la totalidad de la impronta se grabara correctamente en la superficie del metal, incluso en algunos casos las iniciales de los ensayadores no quedaban grabadas.

 

Fue durante el segundo período del reinado de Felipe V, de 1724 a 1746, cuando decidió impulsar la modernización tanto de la administración como de la tecnología en la acuñación de monedas, y esto lo hizo tanto en España como en todos sus reinos3. Lo anterior se logró con las ordenanzas del 7 de junio de 1728 y del 16 de julio de 1730, donde se establecieron las nuevas normas de acuñación, especificándose tanto los nuevos cargos y responsabilidades en las casas de moneda, como las características de las nuevas monedas4. La máquina que permitió la acuñación de monedas redondas fue la prensa de volante, misma que llevaba varios años funcionando en España y algunas décadas en algunos países de Europa.


Fig. 1:  Cordón con hojas de laurel o “Laureado”

Una de las características de las Columnarias, fue la inclusión de un cordón (véase fig. 1), siendo la primera moneda acuñada en América con un cordón en su canto, en este caso una decoración asemejando hojas de laurel.  Sin embargo, este cordón no era acuñado en la prensa de volante, sino en un paso previo que añadía esta característica al cospel, con otra máquina adicional conocida como “cerrilla”. Esta máquina fue inventada por un ingeniero mecánico francés llamado Jean Castaing alrededor del año 16795, esto es, casi dos décadas antes de que Isaac Newton, como encargado de la Casa de Moneda de Londres, le dedicara tiempo a estudiar este problema6.
Fig. 2: Vista superior de una máquina de Castaing

La simpleza de la máquina de Castaing es sorprendente (véase fig. 2), consiste en dos reglas de acero paralelas, una fija y otra móvil, donde los cospeles son forzados a girar entre ellas; a ambas reglas se les fijan previamente piezas tratadas con los grabados que se desean en los cantos, mismos que son trasmitidos a los cantos al girar la moneda, por lo que cada regla acuña media circunferencia. Del funcionamiento de la máquina de Castaing o “cerrilla”, como era conocida por los trabajadores de la Casa de Moneda de México, se puede observar que el mecanismo produce varios efectos: el primero es que dado que las dos reglas graban cada una la mitad de la periferia de la moneda, esto hace que exista un empalme entre ambos grabados. Segundo, como era un proceso previo a la acuñación,  los cospeles grabados eran colocados en la prensa de volante con el cordón en un sentido o en el otro. Tercero, si una de las piezas grabadoras que se sujetaban en las reglas de la cerrilla, era puesta de cabeza, el grabado final que se obtiene es un laurel con un sentido en una mitad de la moneda y el sentido contrario en la otra mitad. Estos tres efectos se pueden observar en las Columnarias. En la fig.3, se observa el empalme, en la fig. 4 los laureles encontrados, y en las figuras 5 y 6 los sentidos diferentes.



Fig. 3: Vista de la zona de empalme.    

Fig. 4: Laureles encontrados.

   Fig. 5: Laurel en un sentido. 

Fig. 6: Laurel en otro sentido.

El Rey Felipe V, además de enviar varias prensas de volante a la Nueva España, envió también las máquinas accesorias necesarias para satisfacer la acuñación de todas las características que había especificado en sus ordenanzas, mismas que indicaban que todas las monedas deberían de tener un cordón.

            ….

Asimismo mando que el cuño de todas suertes de monedas se haga con Ingenios que llaman Balancín o Volantes, acuñándose en ellos cada moneda de por sí, ya sean de oro o de plata, después de cortadas en forma esférica en los cortes y de estar ajustadas en su legítimo peso, porque solo así pueden salir más perfectas y bien acuñadas. Y por evitar todo peligro de cercén o corte y que queden más vistosas y perfectas las dichas monedas, se imprimirá en cada una de ellas un laurel o cordoncillo por lo grueso del canto de la parte de a fuera.


El cordón obedecía más bien a un elemento de seguridad aún cuando se apreciaba su valor ornamental. El propósito de este elemento de seguridad era evitar el “clipping”, que consistía en limar o recortar pequeñas porciones de metal de las orillas de las monedas, para luego re-introducir este metal falsificando monedas o revendiendo los metales preciosos. Entre las máquinas accesorias que acompañaban a las prensas de volante se encontraban también diversas máquinas de Castaing.


Fig. 7: Máquina de Castaing

Jean Castaing no fue el primero en proponer que las monedas podían ser protegidas mediante una acuñación en su canto, el interés de evitar este fraude hizo que otras personas en el pasado pensaran en esta posibilidad. De hecho, un aparato similar ya existía en uso en Inglaterra, al parecer instalado ahí por otro ingeniero francés, el Sr. Pierre Blondeau; sin embargo, la máquina de Castaing presentaba tantas ventajas operativas que se le asignó a él la invención. Adicionalmente a estos dos esfuerzos había otro que los precedía y había sucedido casi 100 años antes!, el de Aubin Olivier7; y sí, también ingeniero francés. Aubin Olivier inventó el collar segmentado, esto es, un anillo que sujetaba la moneda en la periferia en el momento de la acuñación, esto permitía grabar simultáneamente las dos caras y el canto de las monedas. Para evitar que la moneda se quedara atascada en el collar debido a la expansión, Aubin hizo su collar segmentado, es decir, un collar formado por varias piezas. Curiosamente las dos técnicas de estos tres ingenieros franceses han perdurado hasta nuestros días: el “collar segmentado” corresponde a lo que se conoce hoy como “virola partida” y la “cerilla” a lo que se conoce como “laviadora”.

 

El cordón en el canto constituyó un elemento de seguridad para monedas con valor intrínseco y un elemento útil que podía ser verificado por cualquier usuario. Muchos países decidieron incluir en sus monedas un canto decorado o parlante, como se refieren cuando lleva leyendas escritas, probando su utilidad para muchos de ellos, inclusive ahora es muy común que las monedas tengan un canto acuñado y se considere inclusive al canto como una tercera superficie.




Pradeau, Alberto Francisco. “Historia Numismática de México”, traducida, corregida y aumentada por Román Beltrán Martínez, México, 1950.

Sobrino, José Manuel. “La Moneda Mexicana”, Banco de México, 1972.

3 Gilboy, Frank F. “The Milled Columnarios of Central and South America, Spanish American Pillar Coinage, 1732 to 1772”, Prairie Wind Publishing Inc. 1999.

4 Castro, Felipe. “Historia Social de la Real Casa de Moneda de México”, Universidad Nacional Autónoma de México”, 2012.

5 Ewing Jr. George E. “A Remembrance of Jean Castaing”, The Numismatist, September 1985.

6 Craig, John. “The Mint: A History of the London Mint from A.D. 287 to 1948”, Cambridge, Cambridge University Press, ISBN 978-0-521-17077-2.

7 Sargent, Thomas J. and Francois R. Velde. “The Big Problem of Small Change”. Princeton University Press, 2001.



Comentarios

Entradas populares