domingo, 2 de noviembre de 2014

DE NUMISMÁTICA Y CALAVERAS

Jesús Amín Tejas Carrera


La calavera literaria es una expresión artística hecha de forma escrita, la cual es muy popular entre las tradiciones mexicanas; en sus orígenes era conocida como una forma de satirizar de manera incisiva a los personajes de la política y sus "hechos".

"La Calavera Monetaria" fue publicada en 1919 por Antonio Vanegas Arroyo e ilustrada con grabados hechos entre 1905 y 1907 por el celebre grabador José Guadalupe Posada; en ella se nos ofrece una perspectiva muy amplia del dinero de la época y de sus respectivos héroes y villanos.

He aquí una "interpretación numismática" de aquellas rimas, ilustrada con monedas, billetes y eventos de su respectivo contexto histórico, que hoy nos brindan muchas satisfacciones a los numismáticos que les coleccionamos y estudiamos.

"LA CALAVERA MONETARIA"

¡Ya fallecieron los pesos
y murieron los tostones!
Desde hace tiempo sus huesos
son polvo allá en los panteones.
1

Ya jamás veremos esos
de “Balancitas” llamados,
tan grandotes y tan gruesos;
pura platota, y pesados.
2

Felices tiempos pasados
en que cualquier calavera
buscaba quien le quisiera
cambiar por los arrugados
Y remugrientos de Banco.
3

Todos iban al estanco
a cambiar por un billete,
por guardarle fácilmente;
porque la plata pesaba
y en cantidad estorbaba…
4

De arrancarse los cabellos
y volverse calavera,
si en serio alguien nos dijera
en los gratos días aquellos,
lo que nos iba a pasar
con nuestros lindos troqueles,
que nadie quería cambiar
ya su plata por papeles
y que aunque nos estorbara
con gusto se cargaría,
chula plata, que hoy en día
Se hace cada vez más rara…
5

¡Ay, calaveras, les pido,
llevadme, pues que sois buenas;
que hay muertos que no hacen ruido
y son mayores sus penas!
6

De esta vida las cadenas
romped con vuestras canillas,
haciéndome el cráneo astillas…
7

Contemplando las escenas
de este mundo y sus miserias,
las gentes se ponen serias
y revientan de fastidio;
apelan luego al suicidio
hasta familias enteras…
cansados del sufrimiento
prefieren, en un momento,
convertirse en calaveras.
8

Y todo porque la plata,
¡qué lata!, la plata, ingrata
rumbo al norte se levanta,
porque algún “coco” la espanta,
y de abandonarnos trata,
voluble más que una gata,
orgullosa cual Zapata;
si en volver más se dilata,
vamos a estirar la pata
y a quedarnos casi en bata…
9

¿No hay quien ese mal combata?
La plata se va… (¡qué lata!),
El mundo se desbarata…
¡No nos abandones, plata,
te lo suplico deveras!
Si sigues haciendo falta,
nos volverás calaveras…
10

(No me caigo de la reata
que tengo otros más en “ata”

Los pesos de hoy son tostones
de el tiempo de mi abuelito…
¡con razón están a “quinto”
los  "tagarnos" más raspones!
11

¿Qué dicen las de a veinte?
¿y los décimos?... ¡Dios santo!
Un mal que ya dura tanto,
¿qué enfermo se los resiste?
12

¡Los Aztecas!… ¡tepalcate!
¡Entretiene "gentes" sonzas!
¡Cuando casi “tejas” de antes,
esas relucientes onzas!
13

¡Una onza de “a dieciséis”!
¡Esos pesos de ocho reales!
Y entonces, recordaréis,
los niqueles infernales
no asomaban las narices.
14

Y qué boruca se armó
cuando ese manco González
el níquel nos empujó…
¡lo tiraron a costales
y se pusieron furiosos!
15

Pero hoy…  ¡que vengan los males!
se acabaron  los “panteras”
todos somos ya “nahuales”
y vivientes calaveras…
16

Dentro de poco la plata
con microscopio veremos
y tan solo así sabremos
si no metemos la pata
dando uno de a dos cincuenta
por diez fierros, o un azteca
por un bronce, ¡qué desgracia!
17

¡Todo por los extranjeros
que explotan nuestros dineros
allá a tan larga distancia,
donde viven codiciosos,
donde un pedacito de oro
pone al “hombre” tan furioso
que se olvida del decoro!
18

¡Oro!, metal amarillo…
¡conque amarillo no fueras!
¡color del desprecio, pillo,
que haces tantas calaveras!
19

Me gusta a mí más la plata
de los cabellos de un viejo,
que con su sabio consejo
del peligro nos aparta.
20
¡En fin, de todas maneras
la plata nos abandona,
se la llevó la pelona,
para moldear calaveras!


21




Imágenes insertadas:
  1. Un peso "Fuerte" de 1908. Llamado así por su alto contenido de plata.
  2. Un peso "de Balanza" de 1871. Introducido en 1869 y retirado en 1873 por su poca aceptación en el mercado.
  3. Billete de 1000 pesos del Banco de Londres México y Sud América de 1912. Este fue el primer banco de capital privado que se estableció en México, su fundación data de 1864 y fue de los pocos que sobrevivieron al periodo revolucionario.
  4. Interpretación de un estanco. Durante la primer década de 1900 la mayoría de los bancos de emisión existentes gozaban de la confianza de sus clientes, quienes hacían depósitos de oro y plata (efectivo) y/o lo cambiaban por billetes.
  5.  Billetes y Bilimbiques. Con el estallido del movimiento armado se imprimieron enormes cantidades de "dinero" sin más respaldo que el de las propias armas. Venustiano Carranza fue el principal emisor de billetes entre 1913 y 1917.
  6. Los Generales Francisco Villa, Eulalio Gutierrez (Presidente Provisional) y Emiliano Zapata en Palacio Nacional. 
  7. Columna militar con Emiliano Zapata a la Cabeza. 
  8. Escena de compra venta. La excesiva emisión de billetes provocó inflación en los precios de la mayoría de los productos, lo cual afecto de manera directa a toda la población.
  9. Francisco Villa y Emiliano Zapata en Palacio Nacional. La creciente pugna del poder entre Villa y Carranza, hicieron que este último abandonara la capital para trasladarse a Veracruz con todo su "gabinete" dejando la capital en manos de los futuros "Convencionistas"
  10. Un peso "del Caballito" de 1914. La emisión de este año no estaba autorizada por la casa de moneda, sin embargo, generales del Gobierno Huertista obligaron a la Ceca a acuñarlos para poder utilizarlos durante su escape hacia E.U.
  11. Cuatro Reales (tostón) de Guadalupe y Calvo de 1847. La "desaparición" de moneda metálica hizo que cualquier emisión anterior fuera muy valorada por sus tenedores.
  12. Monedas fraccionarias de diversas épocas. La devaluación de la moneda se reflejaba en el contenido del metal de que estaba hecha.
  13. Veinte pesos de oro de 1917 conocida como "Azteca". Al finalizar el periodo hostil Carranza intentó reorganizar la administración del país y los poderes, entre las medidas tomadas ordenó reiniciar la acuñación de moneda.
  14. Ocho Reales Guanajuato de 1851. Constantemente se han añorado los tiempos en que nuestra moneda era aceptada en todo el mundo.
  15. Monedas de 1, 2 y 5 Centavos de Níquel de 1882 y 1883. Existe un pasaje de nuestra historia conocido como "El motín del Níquel" protagonizado por el entonces Presidente Manuel González.
  16. Tropas a la espera. La situación en el país impulsó a mucha gente a sumarse al movimiento armado, indistintamente de su educación, posición social, o género.
  17. Un peso "Resplandor" de 1918. En ese año se retomó la acuñación de los pesos pero con un contenido de plata inferior al acostumbrado en su ley de 0.902;  pues éste era de 0.800 milésimas.
  18. Cuerpo de "Marines" durante la ocupación del puerto de Veracruz en 1914.
  19. Monedas de oro de 2 y 20 pesos.
  20. El Gral. José de la Cruz Porfirio Díaz Mori en algún momento de su traslado hacía el exilio en París Francia.

Créditos de las imágenes:

1, 2, 14, 15. Particular
4, 7, 8, 16. "México y la Comisión Nacional de Valores"., 45 Aniversario 1946 - 1991., Comisión Nacional de Valores., 1991.
5, 11. Composición. Varios.
10, 12, 17. Dr. Ricardo de León Tallavas.
13, 19. "Águila y Sol., Colección de monedas de Banca Serfin"., Primera Ed. 1988.
18. "Inflación y Revolución., La experiencia mexicana de 1912 a 1917"., Banco de México. 2010.



domingo, 4 de mayo de 2014

LA NUMISMÁTICA Y SU RELACIÓN CON LA HISTORIA (parte 2)

En esta entrada se transcribe la segunda y última parte de la conferencia dictada por don Rogelio Charteris en el MIDE en marzo pasado. Esperamos sea de su agrado.


Texto: Rogelio CHARTERIS REYES
Expresidente de la SONUMEX

Fotografía: Pablo Alejandro CASAS RÁBAGO
Delegado de Promoción de la SONUMEX

La moneda de plata en México hasta 1948/1949 era una moneda en la que su contenido metálico era equivalente al valor estampado en la misma, si decía “un peso” tenía su equivalente en metal. Hay una interesante serie de monedas de un peso acuñadas los años de 1947, 1948 y 1949 que nos dan un claro ejemplo de lo dicho, si bien las correspondientes a los primeros dos años conservan en la actualidad el valor equivalente a su contenido de plata (pesan 14 gramos y tienen 50% de plata pura) la correspondiente al año de 1949 tiene un valor – según un reciente catalogo – que va desde 300 hasta 2,500 dólares dependiendo de su condición. Evidentemente este valor no tiene relación con su contenido metálico sino con su escasez. De la pieza se acuñaron 4 millones pero al haberse presentado en el ínterin una devaluación, el valor de su contenido de plata resultaba ser superior a su valor facial por lo que se ordenó que no se pusieran en circulación sino que fueran fundidas. Las pocas piezas que llegaron al mercado han sido muy buscadas por los coleccionistas lo que se ha visto reflejado en los precios mencionados, por cierto estas monedas se conocen como “el Morelos cachetón” en alusión a la no muy afortunada imagen que muestran de Don José María Morelos.



La excepción a la regla anterior se da en la moneda de cobre, esta, prácticamente desde siempre, se ha caracterizado por ser moneda fiduciaria o sea que – en la generalidad de los casos - su valor facial es superior al valor del cobre con fueron hechas. Lo anterior, por una lógica entrecomillada, prohijó que fuera precisamente esa moneda la que más se falsificara y más se usara por los gobiernos para revitalizar sus finanzas. Abundando en el punto, si uno falsificaba una moneda de plata u oro la única forma de obtener un beneficio era, o bien reducir su peso o la fineza del metal con el que se hiciera, no así la moneda de cobre donde se podía hacer con el peso y el material de la moneda oficial y aún así lograr un beneficio. Dice madame Calderón de la Barca en su interesante libro “Life in México” que la esposa de uno de los falsificadores que había sido detenido por las autoridades exclamó con toda naturalidad: “Realmente me pregunto por qué hacen tanto escándalo por esto, me parece a mí que el cobre de mi marido es tan bueno como cualquier otro”. Tenía razón, por lo menos en lo que se refería al cobre.

Otro ejemplo es la moneda del General Morelos, esta era de cobre y sin embargo ostentaba la denominación de 8 reales como si fuera de plata, esto evidentemente la volvía fiduciaria por lo que la justificó por decreto indicando: “será cambiada por moneda de plata al triunfo de la causa”, esto, como sabemos, nunca se dio.

Si una pieza no muestra un valor facial seguramente no es una moneda sino una medalla, otra característica que distingue una moneda de una medalla es que la moneda, si se gira sobre su propio eje, mostrará la imagen del reverso de cabeza en relación a la imagen del anverso mientras que la medalla mostrará ambas caras en la misma posición.

El diseño de una moneda es algo sumamente importante, el mensaje que proyecte no solo llegará a la mayoría de la gente sino que llegará innúmeras veces al día, un ejemplo de esto es el Escudo Nacional que aparece en toda nuestra moneda de circulación y que está enviando constantemente un mensaje de identidad patria.


Retomemos ahora el hilo de nuestra charla, ahora se trata de un baúl en el ático de la casa de los abuelos, revolvemos los nostálgicos recuerdos y repentinamente nos sonríe la suerte, ahí está una moneda, esta obscura por la patina pero es evidente que es de plata, parece española, la examinamos y nos despierta la curiosidad, buscamos a alguien que sepa de el tema, este nos dice: Esta es una moneda virreinal conocida como “Columnaria” o de “Dos Mundos” , el diseño fue utilizado en la moneda acuñada en México de 1732 a 1771 y es uno de los más gráficos ejemplos de un mensaje troquelado; como puedes ver su anverso muestra el escudo de España, en el aparece por primera vez el escudo de la Casa de Borbón, a un lado un número 8 indicativo de su valor y las iniciales MF del ensayador que certificó la pureza del metal con que la moneda fue hecha. La leyenda que ostenta: “PHILIP.V. D.G. HISPAN ET IND REX” nos dice que Felipe V era, por la Gracia de Dios, Rey de España y de las Indias.

En la otra cara muestra un par de columnas, son representación de las columnas de Hércules las que son un símbolo mitológico que marcaba la boca del Mar Mediterráneo el que en esa época era la frontera con lo desconocido, reforzaba la anterior convicción la leyenda que había en las mismas: “NON PLUS ULTRA” indicando, en una traducción libre: “Más allá no hay nada”; a raíz de los descubrimientos de Cristóbal Colón esa leyenda se modificó quitando la palabra NON a decir, como vemos en esta moneda, “PLUS ULTRA” o sea “Más allá hay algo”.

Se distinguen dos mundos sobre unas olas, estos están bajo una corona y la idea que trasmiten es: “Viajando por el mar dos mundos han quedado unidos bajo una sola corona”. La marca M° es indicativa de que la pieza fue hecha en la Casa de Moneda de México, esta marca conocida como ceca indica el lugar donde está localizada la Casa de Moneda que fabricó la moneda, a esta marca prácticamente desde un principio se le agregó encima una “°” pequeña para distinguirla de la ceca de Madrid que ostenta una pequeña corona sobre la “M”, se ha utilizado ininterrumpidamente, y después de casi 500 años la seguimos viendo en las monedas que actualmente traemos en los bolsillos. La leyenda “UTRAQUE UNUM” indica; “SOMOS UNO”.


Un par de piezas más arrebatan nuestra imaginación una es un pedazo de papel donde se lee la siguiente leyenda: “UN PESO – EL IMPERIO MEXICANO promete pagar esta cantidad de UN PESO con arreglo al Decreto de 20 de Diciembre de 1822 sobre este asunto. México 1o de Enero de 1823”.

Inmediatamente pensamos en el centavo que encontramos en el ropero sin embargo las fechas no coinciden, en efecto este debe de ser el Imperio de Agustín de Iturbide pero ¿No circulaban reales en esa época?¿No la moneda era metálica? Y nuevamente las interrogantes nos llevan a la investigación y así nos enteramos que fue este billete uno de los hitos que marcaron el camino de la moneda mexicana; durante el 1er Imperio se utilizó por primera vez en forma nacional el papel como moneda fiduciaria de circulación. No vamos a entrar durante esta charla en el análisis de los porqués de esto, pero queda abierto el campo para el que se interese en investigar ¿Qué fue del Imperio? ¿Cuál era la situación económica que forzó esta decisión? ¿Por qué peso y no reales?


La otra pieza es una moneda de plata, es una pieza ruda, su acabado es viril y la hace resaltar una leyenda en su exergo, abajo del Escudo Nacional dice: “MUERA HUERTA”, este anatema es extraño, probablemente es una de las muy pocas monedas en el mundo que ostenten un mensaje de este tipo, ¿Qué origino esta leyenda?

Resulta que durante la campaña ordenada por Don Francisco y Madero contra las fuerzas del General Pascual Orozco en 1912, el General Victoriano Huerta, -quien había sido comisionado por el Sr. Presidente para comandar la misma- aceptó como buena una acusación de abigeato levantada en contra del Coronel Francisco Villa y sin más ordenó su fusilamiento, del paredón fue rescatado Villa gracias a los buenos oficios de otros militares entre los que destacó Don Raúl Madero hermano de Don Francisco. Hay muchas versiones de la reacción de Pancho Villa ante la muerte inminente, pero sin meternos en cuál de ellas sea la verdadera, si podemos decir que el rencor que este le guardó a Huerta desde entonces quedó enquistado y se vio expresado en las monedas que en 1914 mandó acuñar con la mencionada leyenda.


Por último hablaré de la moneda de dos pesos acuñada por las fuerzas del Gral. Emiliano Zapata. En su anverso muestra el Escudo Nacional, sin embargo, en este momento me referiré específicamente a su reverso, en este se puede apreciar un sol radiante saliendo por encima de los volcanes que dominan lo que llegó a conocerse como la región zapatista, parece ser el inicio de un nuevo amanecer, esto se refuerza cuando leemos la leyenda que los rodea “REFORMA, LIBERTAD, JUSTICIA Y LEY”; cuatro palabras que encerraban todo el sentimiento que los había levantado en armas. ¿No dan ganas de estudiarlo?


Espero que esta charla haya despertado o reavivado el interés por saber de qué barro fuimos hechos y si así fue, que mejor vehículo que a través de los mensajes que las monedas nos muestran. No lo olvidemos, estas, son puertas abiertas a un pasado violento, romántico y heróico.



domingo, 27 de abril de 2014

LA NUMISMÁTICA Y SU RELACIÓN CON LA HISTORIA (parte 1)

A continuación transcribimos la primera parte de la interesante conferencia "La numismática y su relación con la historia" impartida en marzo de este año por don Rogelio Charteris Reyes en las instalaciones del Museo Interactivo de Economía, en el marco de la inauguración de la exposición "A pe$o el kilo". 

Consideramos que el texto será de interés tanto para expertos como para aquellos que apenas comienzan a adentrarse en la numismática, pues nos recuerda como comenzamos muchos en este apasionante mundo. Esperamos lo disfruten.



Texto: Rogelio CHARTERIS REYES
Expresidente de la SONUMEX

Fotografía: Pablo Alejandro CASAS RÁBAGO
Delegado de Promoción de la SONUMEX

Lo primero es agradecer a todos ustedes por su presencia y al MIDE por la oportunidad que me brinda para compartirles algunas ideas y conceptos.

Iniciaré comentando que la finalidad de la charla es múltiple, trataré de mostrar como la numismática brinda apoyo para interpretar y/o fundamentar -en forma pragmática- hechos de la historia, asimismo, como reconoce los movimientos de la economía y finalmente como nos ofrece una forma de estudiar estos temas en forma amena y desafiante.

En muchos casos la numismática es ligada con el coleccionismo de monedas, y si bien esto es correcto, dista de ser el factor más importante a que nos lleva esta afición. Coleccionar monedas es apasionante, sin embargo en muchos casos, es solo el primer paso hacia la numismática o sea, el estudio de las monedas, mejor dicho, con el mensaje expresado en las monedas.

Se puede ser coleccionista sin ser numismático y se puede ser numismático sin ser coleccionista sin embargo, lo óptimo, se da cuando el coleccionista y el numismático se integran en una misma persona. En ese momento se conjuntan las satisfacciones que tiene el coleccionista de la búsqueda, del hallazgo, del completar una serie, del mejorar una condición, con aquellas del numismático, que además investiga el arte, la economía y la historia integrada en ella.

Agregaría, como punto de interés, que se puede ser coleccionista sin necesariamente hablar de grandes cantidades de dinero, hay series de monedas, viejas y nuevas, muy interesantes y que, o bien tienen todavía un costo moderado en el mercado o incluso son de circulación actual, sin embargo, les mentiría si dijera que todas las monedas están al alcance de todos hay piezas sumamente raras y/o sumamente caras y ahí entra la numismática. Para el estudio de las monedas no es indispensable ser poseedor de la pieza, estas se pueden ver en museos y se pueden estudiar en libros, hay un gran numismático el Sr. Duane Douglas que acuñó una frase muy interesante para expresar este concepto, él dice: “Primero el libro, después la moneda”.

Imaginen donde estaríamos en conocimiento si solo los dueños, -de pinturas de los impresionistas por poner un ejemplo- los estudiaran, más aún, estoy convencido que cuando una de esas pinturas cambia de mano el potencial comprador llama a un experto para que autentifique la obra y seguramente dicho experto ni es dueño de una pintura similar ni podría costearla, sin embargo ha estudiado y es en quien se confía.

Este Museo Interactivo de Economía nos da la oportunidad de aprender en una forma novedosa las funciones económicas del quehacer diario, pues bien la Numismática también, en su particular forma, nos permite interactuar con distintas fases de nuestra historia.

Para captar el mensaje que voy a tratar de transmitir y al mismo tiempo darle un ambiente de aventura les voy a pedir un favor, usemos la imaginación, pensemos que estamos buscando en el cajón de un viejo ropero y entre objetos polvosos encontramos una moneda, puede ser el recuerdo del bautizo de un antepasado o bien puede ser una moneda de la revolución que quedó ahí después del regreso de un viejo soldado o cualquiera otra de muchas razones, pero lo importante es permitir que la curiosidad -que todos traemos dentro- nos motive a hacernos preguntas que abrirán un mundo de intriga, de romance, de patriotismo, de nostalgia.



Tomamos la pieza, es de cobre, en una cara dice: "1 CENTAVO", muestra el año 1864, y una inicial, una letra M, en su otra cara resalta la leyenda “IMPERIO MEXICANO”, tiene lo que evidentemente es el Escudo Nacional pero, el águila está coronada y pensamos ¿Un imperio en México?...  Sí, claro, recordamos aquellos tiempos en que se nos enseñó que precisamente en ese año de 1864 había venido a México un príncipe austriaco a formar un imperio, por supuesto esta moneda debe de ser parte de las acuñaciones de Maximiliano de Habsburgo y ahí despierta el interés ¿Realmente quién fue el? ¿Por qué vino? ¿Qué logró? Y con esas simples preguntas da inicio un recorrido fascinante.

Esa moneda encontrada en el cajón de un viejo ropero nos llevará a saber o desempolvar el recuerdo de la Casa de los Habsburgo en Austria, de Benito Juárez y la República, de las intrigas de las cortes europeas, de Francia y Napoleón III, de las ambiciones territoriales y comerciales de las alianzas de conveniencia, el romance, el idealismo, el heroísmo, la perseverancia y finalmente del triunfo y la derrota.

Este comentario lo ha disparado una moneda de un centavo, una de miles diferentes que se han producido en México a través de casi 500 años, desde que en 1536 se acuñó en nuestra Casa de Moneda, la primera moneda fabricada en América.



Ahora bien, exageremos nuestra suerte -recuerden, estamos usando la imaginación- no encontramos una moneda encontramos dos, pero la segunda, que si bien es igual a la primera, muestra una característica particular, en el lugar donde había una corona se ha sobrepuesto con un golpe de punzón un gorro frigio y en la garra del águila se ha puesto una corona, nos preguntamos ¿Porqué?, investigamos y encontramos que se trata de un nuevo mensaje, el primero era del Imperio este otro, marcado con dos simples golpes de punzón expresa el triunfo de la República; el gorro frigio a borrado la corona del Imperio y esta ha caído a quedar en la garra del águila.

El campo es inmenso, voy a presentar algunos otros ejemplos que espero despierten su interés pero antes trataré de aclarar algunos de los conceptos que manejaremos durante este recorrido:
  • La moneda fiduciaria es aquella que muestra un valor facial -el que está inscrito en ella- que es superior al valor del material con que fue hecha.
  • Se dice que una moneda no es fiduciaria o sea que tiene un valor real, cuando su contenido metálico tiene el mismo o superior al que se ha estampado en ella.
  • Por definición los billetes, cheques, letras de cambio, son documentos fiduciarios.
  • La moneda fiduciaria es aceptada básicamente por cualquiera de dos razones: una es cuando se tiene confianza en la institución que la respalda, la otra es que cuando se tiene miedo a las consecuencias de rechazársela a quien nos la da en pago. Alguien platica la anécdota del general revolucionario al que preguntaron: ¿Perdone mi general pero que respalda la moneda que está usted poniendo en circulación? La respuesta no se hizo esperar: “Su respaldo lo traigo enfundado de mi cinturón”.



Continuará...

lunes, 17 de febrero de 2014

Fundación de nuestra sociedad (Tercera parte)

Jesús Amín TEJAS CARRERA


SE COSECHAN LOS FRUTOS
En el mes de septiembre de 1977 durante las celebraciones del 25 aniversario, el Sr. José Tamborrel narró sus experiencias para lograr la fundación de nuestra organización, experiencia en la que tal vez muchos, de una u otra forma, podrían identificarse; reproducimos textualmente algunos párrafos asentados en la “Crónica de la Sociedad Numismática de México”:
“Hace 25 años empecé a coleccionar monedas. Mi colección era tan grande que cabía en una caja de puros, ¡pero no de las sencillas!, sino de las dobles. Debo haber tenido cerca de 50 monedas de México y creía tener una magnífica colección. 
A dos puertas de mi despacho estaba don Bernardo López Velasco a quien enseñe mis monedas con mucho orgullo. Me dijo don Bernardo con mucha sutileza y tacto que, “Estaba buena” mi colección, pero que me faltaban muchas piezas y que me aconsejaba [que] me olvidara de una colección universal y me dedicara únicamente a México. Así lo hice, y empecé a comprar columnarios de a 40 y 50 pesos los más caros, así como bustos de a 10 pesos.
Como yo no sabía nada de monedas de México y en esa época tampoco había libros que me pudieran ilustrar, ya que solo existía la magnífica obra del Dr. Pradeau, empecé a preguntar si había un club numismático, o en su defecto, ¿en que parte podría yo encontrar a los viejos coleccionistas que sabía que existían?
Don José Tamborrel Jr.

Así logré saber [de] una casa que vendía casimires, y que estaba en los bajos de [un] casino español, [y que ahí] se reunían en las tardes algunos coleccionistas.
En esos días acababa de comprar la moneda por la que había pagado, para mí, una exorbitante cantidad. Se trataba de una pieza de ocho Reales troquelada de la Junta de Zitácuaro. El vendedor de la pieza, “el viejito García”, a quien muchos de ustedes recordaran, me habló mucho de [su] pieza e hizo encomio de su bondad, y hube de pagarle nada menos que 270 pesos. 
Con esa pieza en la bolsa, pensé que era oportuno ir a presumir con ella a la casa de casimires, y sobre todo, investigar sobre su historia. Llegué y vi que efectivamente estaban algunos de los señores que me habían dicho que allí hacían la tertulia, por lo que saque orgullosamente mi pieza y le pregunte a uno de ellos ¿Qué le parecía? y si podían decirme algo sobre ella.
Miro la pieza despectivamente, sin tomarla en sus manos y me dijo que “estaba bien”. No quiso hacerme un poco de su historia y a mi nueva solicitud [de] si la pieza era buena, me contesto “QUE PARA SABER ESO, SE NECESITABA QUE PASARAN MUCHOS AÑOS Y QUE LE DIERAN A UNO MUCHOS PALOS” eso era el colmo del egoísmo. Por ello no cito el nombre de coleccionista  q.e.p.d. 
Esta experiencia y la sed de conocimientos que yo entonces tenía, me dieron el convencimiento de que si no existía un club numismático, había que crear uno, en el que personas con mejor voluntad que mi entrevistado, sí fueran amables y tuvieran voluntad de difundir sus conocimientos.
Hice varias preguntas por aquí y por allá, y me enteré que si me proponía crear una asociación iría al fracaso más rotundo, ya que hacía poco se había creado [una] asociación numismática, que reunía en su seno a lo más granado de los coleccionistas y [solo] había durado de seis a ocho meses. Ello no me arredro, sino que me confirmo la necesidad de que hubiera una sociedad numismática que sí permaneciera.
Platicando mi idea de formar una sociedad numismática, alguien, cuyo nombre desgraciadamente no recuerdo, me hizo el favor de proporcionarme una lista de 66 personas con nombres y direcciones, indicándome que sabía que eran coleccionistas, aun cuando no sabía si de monedas o de timbres postales.
Con esa lista en la mano, me dirigí por escrito a cada uno de ellos, explicándoles la necesidad de tener un acercamiento entre los coleccionistas, y en su caso, formar una sociedad. Los cite en el local de la Amicale Francaise (…) y fue así como nació la Sociedad Numismática de México (…)”
Condecoración unifásica. Se otorgaba a los socios que lograban ingresar a cinco nuevos socios, en la cinta tiene los colores representativos de la Sociedad: cobre, plata y oro.

Con la narración de Don José Tamborrel, concluye este brevísimo relato de la fundación de nuestra Sociedad: La Sociedad Numismática de México A. C. 
Aún nos quedan muchas cosas por aprender, pero lo mejor y más importante es: QUE AUN HAY MUCHA HISTORIA POR ESCRIBIR.

---Asiste-Conoce-Asóciate---

Bibliografía:
-Del Ángel Mobarak, Gustavo A, “CRÓNICA DE LA SOCIEDAD NUMISMÁTICA DE MÉXICO, HISTORIA DE SUS PRIMEROS 35 AÑOS”, 1ª. Ed., Sociedad Numismática de México, A.C., México, 1988.
-Gómez Wulschner, Luis M., “CATALOGO DE MEDALLAS DE LA SOCIEDAD NUMISMÁTICA DE MÉXICO, A.C.”, 1ª. Ed., Sociedad Numismática de México A.C., México, s/f.
-Varios autores, “EL BOLETÍN NUMISMÁTICO”, Número 3, Vol. 1, Sociedad Numismática de México, A.C., México, 1952.

-Varios autores, “EL BOLETÍN NUMISMÁTICO”, Número 50 Vol. VI, Sociedad Numismática de México, A. C., México, 1966.

-Varios autores, “EL BOLETÍN NUMISMÁTICO”, Edición especial 50º Aniversario, Números 194, 195 y 196,  Sociedad Numismática de México A.C., México, 2002.
Varios autores, "THE NUMISMATIST", Número 3, Vol. 66, American Numismatic Association, E.UA., 1953.

Varios autores, "THE NUMISMATIST",  Número 7, Vol. 66, American Numismatic Association, E.UA., 1953.

Varios autores, "THE NUMISMATIST",  Número 8, Vol. 66, American Numismatic Association, E.UA., 1953.

Varios autores, "THE NUMISMATIST",  Número 11, Vol. 66, American Numismatic Association, E.UA., 1953.

domingo, 9 de febrero de 2014

Fundación de nuestra sociedad (Segunda parte)

Jesús Amín TEJAS CARRERA

Al fin, aquel 11 de septiembre, luego de ser presentados los estatutos, se eligió a la primera mesa directiva, perpetuándose como socios fundadores: José Tamborrel Jr. (Presidente), Lic. Claudio A. Delgado (Vicepresidente), Jesús Avalos Ortega (Secretario), Aquiles Amaya Abreyro (Tesorero); así como también los señores: Eduardo Arpi, Ricardo Cabrera Duke, Alberto Contreras, Lic. José Lorenzo Cossío, Rodrigo Fernández V., Carlos Gaitán, Gral. Manuel A. Herrera, Clyde Hubbard, José Luis Jiménez, Lauro Jiménez C., Victor Lanz, Ing. Rufino Lavín Z., Bernardo López V., Ignacio L. Mendivil, Hugo Morlock, Federico Obregón C., Bruno Rosales, Robert Rubsamen, Guillermo Rudorf, Arq. Luis Enrique Ruiz, José M. Sobrino, R. F. Torrance, Ramón Torres Fuentes, Jesús Sánchez Garza, Moisés Verjoswky, Elliot Henry Wilson, Salo Hale, Alberto F. Pradeau, Antonio Deana Salmeron, y la Sra. Ana María Arias de Rubsamen, entre otros.
En la reunión ordinaria del 6 de octubre siguiente fue presentado y aprobado el escudo propuesto para nuestra Sociedad; aquel día se realizó nuestra primer asamblea en la que se leyó también el primer estudio numismático titulado “La casa de Moneda de Guadalupe y Calvo”, presentado por nuestro presidente fundador, el Sr. José Tamborrel Jr., al finalizar se atendieron las solicitudes de nuevo ingreso, además hubo exhibición y cambio de piezas numismáticas entre los socios. 
Finalmente se constituía nuestra Sociedad, y para celebrar tan magno acontecimiento, se mandó acuñar nuestra primera medalla conmemorativa: la de nuestra fundación.
Anverso de la Medalla de nuestra Fundación, se acuñaron solo 151 piezas.

FLORECIMIENTO
Desde el principio cada uno de los fundadores puso su granito de arena, y con el esfuerzo conjunto fue posible sobrevivir a los seis meses que le concedían de vida a nuestra Sociedad los “viejos” coleccionistas; así pues, los objetivos que se planearon en un principio no tardaron en hacerse tangibles.
Para crear el museo los donativos no esperaron mucho, fueron los señores Bernardo López, Aquiles Amaya, Clyde Hubbard, Rodrigo Fernández, Luis E. Ruiz, Ramón Torres, y José Tamborrel, quienes donaron interesantes piezas, como pie inaugural de la colección numismática de nuestro museo.
Por su parte, “El Boletín Numismático” -hoy consolidado como órgano de difusión para el  estudio e investigación de la ciencia numismática en México- fue traducido inicialmente al inglés y posteriormente al francés; se enriqueció con las conferencias que se presentaban en el seno de las reuniones, así como con la participación de los socios corresponsales que enviaban sus estudios; los encargados iniciales del mismo fueron el Sr. José Tamborrel, Luis Enrique Ruiz, y Aquiles Amaya.
El No. 1 se editó en octubre de ese mismo año; en él se publicaron los estatutos que habían sido aprobados en septiembre con el fin de hacerlos extensivos al resto de los socios. 
Las siguientes publicaciones fueron mensuales, por lo que los boletines No. 2 y No. 3 se publicaron en noviembre y diciembre respectivamente, en enero del 1953 no se publicó, por lo que el No. 4 vio la luz hasta febrero, el No. 5 correspondió a los meses de marzo a diciembre, y el No. 6 abarcó de enero a diciembre del 54; a partir del No. 7 la publicación finalmente se tornó trimestral.
Las primeras emisiones de nuestro boletín fueron muy sencillas, con el tiempo su presentación fue mejorando.

En 1954, por diversos factores, el Banco de México declinó publicar la segunda parte de la “Historia Numismática de México” del Dr. Alberto Francisco Pradeau, la cual constaba de dos tomos de literatura y uno más de ilustraciones, esto se constituyó en una excelente oportunidad para lograr uno de los objetivos más especiales que nuestra Sociedad se había propuesto; al fin, la obra se publicó a finales de 1954 con un precio al público de $185 (a los socios se les otorgó un 20% de descuento en la adquisición de tan magnífica obra).

A.F. Pradeau es conocido a nivel mundial por su obra.
Uno más de los objetivos propuestos inicialmente y que significó la consolidación internacional de la Sociedad, fue lograr un dinámico intercambio cultural con otras Sociedades en el extranjero.

De izquierda a derecha: Lewis M.Reagan, José Tamborrel Jr. y Loyd B. Gettys, durante la reunión en Palacio Nacional.
En 1953 se recibió en sesión extraordinaria a los señores Lloyd B. Gettys y Lewis M. Reagan de la American Numismatic Association (Secretario General y Expresidente respectivamente) en el Salón de los Estados del Palacio Nacional, autorizado para la ocasión por la Secretaría de Hacienda; se escuchó la interesante conferencia “Historia de la Ceca de Zacatecas” impartida por el Sr. Román Beltrán; además la A.N.A. y nuestra Sociedad se inscribieron mutuamente como socios, por lo que desde esa fecha figuramos como miembros de la American Numismatic Association; luego se realizó un interesante recorrido por el Castillo de Chapultepec, la Casa de Moneda y el Museo Numismático del Banco de México, en estos lugares nuestros visitantes quedaron deleitados con las exhibiciones numismáticas y las precisiones del don Manuel Romero de Terreros quien amablemente sirvió de guía en el museo. Al retornar a su país, expresaron su gran satisfacción y agradecimiento en las páginas su boletín mensual "The NUMISMATIST", órgano de divulgación de aquella Sociedad.


La Sociedad recibió invitación para asistir a la convención de agosto organizada en Dallas, Texas. Ahí se presentó la muestra de numismática mexicana más completa e interesante que se hubiera reunido en un evento de ese país; esta logró materializarse con éxito gracias al apoyo del museo numismático del Banco de México, así como de nuestros consocios quienes apoyaron con piezas de su propiedad; dicha exhibición estuvo desplegada durante la convención en un salón especialmente preparado para la misma.  
Otras visitas que se tuvieron ese año fueron las de los señores Vernon H. Sheldon, expresidente de la A.N.A., Prof. Luther J. Deck, Presidente del Club Numismático de Allen Town; y del Sr. Luis Ardois, Presidente de la Sociedad Numismática Cubana.
La Sociedad Iberoamericana de Estudios Numismáticos giró sus felicitaciones por la creación de Nuestra Sociedad, teniendo la gentileza de representarnos en el Congreso Numismático Mundial de Paris.
Así, poco a poco se iban cosechando frutos de los objetivos planeados inicialmente por la Sociedad, promoviendo el gusto por la numismática mexicana en los extranjeros, hecho que quedó de manifiesto al incrementarse los asociados en países como España, Francia, Inglaterra, Suiza, Filipinas, Australia, así como de muchos países del Norte y Sudamérica. 

Continuará...

lunes, 3 de febrero de 2014

Fundación de nuestra sociedad (Primera parte)




Jesús Amín TEJAS CARRERA

TIERRA FERTIL PARA SEMBRAR UNA SEMILLA

La Sociedad Numismática de México ha sido pilar en el desarrollo del quehacer numismático de nuestro país y candil luminoso en el conocimiento de la ciencia numismática. Desde su nacimiento ha sido una asociación sólida y madura, que habiendo tomado con plenitud cada momento de su existencia ha ido adquiriendo la sabia experiencia que le hace cada vez más noble y rica en su gran labor, labor que se define en una sola palabra: NUMISMÁTICA.    
Antes de la fundación de nuestra Sociedad no se conocía ninguna agrupación o club en México que persiguiera los mismos fines de difusión del conocimiento numismático, sin embargo, han surgido con el tiempo distintas agrupaciones numismáticas, organizadas por iniciativa de personalidades locales, muchas de ellas han tenido una vida fugaz desafortunadamente, otras, fueron creciendo poco a poco hasta consolidarse en el panorama numismático de México.
Así pues, a lo largo de nuestra historia se han tenido noticias de asociaciones numismáticas como las de Toluca, Guadalajara, Monterrey, Zacatecas, Sonora, Puebla, Mazatlán, Morelos, Celaya, Michoacán, Chihuahua, así como de la Numismática Peninsular y Numismática Veracruzana entre otras; en su momento, todas ellas han tenido la cordialidad de acompañar en ese quehacer a la nuestra, colaborando en ese esfuerzo por prepararnos y transmitir conocimientos valiosísimos a los verdaderos interesados en la materia.
Reverso de la medalla conmemorativa del 60º. Aniversario.

LA SEMILLA GERMINA.
Agosto de 1952: el señor José Tamborrel Jr. de ocupación agente aduanal y miembro de la Cámara Nacional de Comercio, se propone convocar a 62 personas, coleccionistas en su mayoría, a una reunión con el único propósito de organizar en México una sociedad numismática; la reunión se celebraría el siguiente 3 de septiembre a las 6 pm, en las instalaciones de la “Amicale Francaise de México” ubicada en el número 61 de la calle de 5 de mayo, frente al edificio del Nacional Monte de Piedad, en el corazón de la Ciudad de México.
Por fin llego el día señalado para la reunión de los entusiastas “Numismáticos”, a la cita se congregaron los señores Aquiles Amaya, Eduardo Arpi, Jesús Avalos, Alberto Contreras, Claudio A. Delgado, Rodrigo Fernández V., Gral. Manuel A. Herrera, Clyde Hubbard, José Luís Jiménez, Ing. Rufino Lavin, Luís León de la Barra, Ignacio L. Mendivil, Bruno Rosales, Señor y Señora Robert Rubsamen, Víctor Lanz, Salo Hale, Guillermo Rudorff, Elliot Henry Wilson y José Tamborrel Jr. 
Luego de una amena charla en la que se intercambiaron opiniones y experiencias se llegó al acuerdo de instalar legalmente a la naciente agrupación el siguiente 11 de septiembre, a la que se le pondría el nombre de SOCIEDAD NUMISMÁTICA DE MÉXICO. 
En la misma reunión se estableció un plan de trabajo para lograr consolidarla, se comisionó a los señores E. H. Wilson, Jesús Avalos y José Tamborrel para crear un proyecto de estatutos; en un principio se acordó adoptar como emblema de la Sociedad el “Águila de Perfil” que aparecía en las primeras acuñaciones del México independiente, al final se optó por una combinación de diseños de diferentes elementos y épocas representativos de la Numismática Mexicana, tal decisión se tomaría el siguiente 6 de octubre.
Los objetivos de la Sociedad serían los siguientes:

1.- Estudiar las monedas de nuestro país.
2.- Crear un museo y biblioteca propios y aumentar las colecciones oficiales de la misma.
3.- Colaborar con el Gobierno para que se establecieran museos numismáticos, a fin de fomentar la cultura numismática en México.
4.- Hacer intercambios culturales con sociedades numismáticas extranjeras.
5.- Editar una revista en la que se publicarían los estudios que se hicieran sobre nuestras monedas.
6.- Crear catálogos con las monedas de México y los precios que tendrían en el mercado.




Convocatoria-Invitación para formar la Sociedad.

Continuará