miércoles, 4 de mayo de 2016

Inauguración de la LXII Convención Numismática Internacional

Transcripción: Jesús Amín  Tejas Carrera, Delegado de promoción.

A continuación transcribimos el discurso inaugural del Mtro. David Alejandro Olvera Ayes quien es Director General del acervo Histórico Diplomático de la Secretaría de Relaciones Exteriores pronunciado durante la inauguración de nuestra LXII Convención Numismática Internacional




"-Don Alfredo Martínez Mena, Presidente de la Sociedad Numismática de México; Miembros y amigos de la Sociedad Numismática 

Me resulta muy grato acompañarles esta mañana en la inauguración de la Convención Numismática Internacional por varias razones: 

La primera, es que me siento honrado por la distinción que se me hace al considerar a la Sociedad Numismática de México el ente de mayor prestigio que en la materia existe en el país. Su continuidad a lo largo de los años, su actividad sólida en la promoción y difusión de la numismática nacional y sus aportes al estudio de la materia son dignos de encomio. Le quedo muy agradecido por esta gentileza

En segundo término, reconozco vivamente la importancia que tiene la Convención Numismática para difundir el conocimiento en la materia. Hace 31 años, me adentraba yo en los pasillos de convenciones anteriores en busca de tesoros e instrucción. La hallé siempre en diversas temáticas que se presentaban ante el neófito como un universo inagotable: historia legislativa, heráldica, grabado y acuñación, historia política, artes plásticas y aplicadas, historia agraria y económica, metalurgia, genealogía, etc. Así pues, hallaba en su estudio la influencia de toda actividad humana. 

Tercero; Más aún, agradezco la invitación de hoy que me brinda la oportunidad de volver a encontrarme con amigos y a recordar a otros que han partido: Vienen a mi memoria de novato los esfuerzos del Sr. Jaime Rosales por publicar un boletín numismático; la agudeza de Javier López de Lerena y del Portillo; la bonhomía de Alejandro Cortina; la generosidad y afecto de Mario Steiner; la envidiable colección de John Cobb y otros tantos que me resultan entrañables.


Las experiencias anteriores, combinadas con las conferencias que la Sociedad organiza mensualmente, me dieron desde entonces la oportunidad de entender a la numismática como una herramienta auxiliar de la historia que ha sido muy útil para mi desempeño profesional y actividad como investigador. 

Como responsable del Acervo Historico Diplomático de la Secretaría de Relaciones Exteriores, una de las pocas dependencias federales que mantienen su propia memoria documental en mengua del Archivo General de la Nación, tengo la tarea de difundir lo que en él se custodia. La oportunidad de hoy, me brinda la ocasión de comunicarles que en un breve ejercicio, hallé más de 700 entradas de registro que versan sobre conceptos como moneda, billete, medalla, proclama, acciones, casa de moneda, acuñación y otras voces relacionadas a la numismática durante los siglos XIX y XX.

Entre los 18 kilómetros lineales de documentación histórica que ahí se custodian, se hallan expedientes de interés primordial para los investigadores de esta materia: permítanme citar algunos ejemplos derivados de este fugaz ejercicio:


a) Un expediente de 1832 contiene profusa información sobre el litigio que la Legación Mexicana en Washington establece contra el Gobierno de los Estados Unidos, a razón de tener información fidedigna sobre la fabricación de moneda de cuño mexicano en los territorios de San Luis Missouri y territorio de Arkansas, a fin de introducirla en la República.

En la lite, el gobierno estadounidense se declara incompetente para actuar en la materia, pues carecía entonces de una ley que impidiera fabricar moneda extranjera y exportarla, considerando el hecho no como una falta sino como una virtud de la “libre empresa.” La indagatoria mexicana, encabezada por el afamado José María Montoya, revela que los falsarios recurrían a aleaciones diversas y disminución de gramaje para engañar a los comerciantes de diversos puertos de la República y, aún más señala que una cantidad considerable de moneda de cobre con cuño brasileño se exportó hacia aquel imperio como producto de los mismos delincuentes. El diplomático incluye en su correspondencia ejemplares falsos de “tres pesos de nuestro cuño; 24 del cuño español y 3 piezas de a 4 reales de estos Estados” 

Tras muchas vicisitudes, nuestro representante logró influir en el congreso y convencer al gobierno estadounidense de la necesidad de decretar una ley que impidiera estos actos y, con la aprobación del presidente Andrew Jackson, las cámaras legislativas debatieron y publicaron en su gaceta dicha disposición durante el mes de abril de 1832. 

A pesar de la disposición, un expediente sucesivo trata nuevamente el tema dos años después y relata sobre “una cantidad muy grande de oro falso que se hace subir a 40,000 y más pesos, introducida a México por un americano y un español, a fin de meterla en circulación paulatinamente en Oaxaca, Chiapas, Durango y Sonora”. En los informes Joaquín Gorostiza y Napoleón Vildosola aparecen como culpables.

El expediente no guarda aquellas monedas que parecen haberse perdido en el tiempo. A la acuciosidad de ustedes, queda descubrir las deficiencias de troquel de aquellas monedas falsas.


b) Un legajo distinto incluye una magnifica relatoría que nuestro representante en Berlín realiza en 1876 sobre el arrendamiento de las Casas de Moneda de México y su funcionamiento. Afirma que a pesar de la riqueza de la plata y del oro que se extrae en México, las casas de moneda están subutilizadas, pues “en México, Guanajuato, San Luis Potosí, Guadalajara, Oaxaca, Zacatecas, Culiacán, Durango, Chihuahua, Álamos y Hermosillo, existen casas de moneda cuya escasa importancia puede juzgarse por el hecho de que en los últimos 50 años sólo han acuñado unos 15 millones de pesos en monedas de oro y plata”. El agente diplomático sugiere reducir el número de estas instituciones y dotar al Estado Mexicano con el control de la acuñación, pues al momento, correspondía únicamente a las autoridades locales administrar dichas casas en demérito del gobierno federal. Su disquisición abunda en ejemplos, cifras y cálculos y hacen de ese expediente una lectura interesante. 


c) En ámbito relacionado con la numismática, debo decir a ustedes que años atrás, en una de las cajas del Gabinete Numismático de los Museos Vaticanos, el prefecto de dicha institución dirigió mi atención a una pieza de interés: se trataba de la condecoración “por Méritos” que durante el pontificado de Pío IX se entregaba profusamente a la tropa tras acciones de importancia en la década de 1860. Su particularidad consistía en que éste ejemplar se hallaba superado como una sola pieza, por un águila mexicana y una corona. Llevaba igualmente las siglas entrelazadas “A-Y”. No encontré respuesta hasta hace poco: A mi sorpresa, el expediente personal de Agustín Jerónimo de Iturbide, hijo primogénito del Libertador, quien se desempeñó como funcionario diplomático en Washington, revela un dato inédito. En un arrebato de juventud, el heredero al trono abandona el oficio y se enlista como voluntario en las tropas pontificias en calidad de Zuavo. Con aquel uniforme, participó en las acciones de Castelfidardo y Ancona. Los rigores de la vida militar y apaciguada su sed de aventura pronto le hicieron volver a la vida diplomática. Es posible señalar que las autoridades pontificias hayan retenido aquella insignia sin otorgarla a Iturbide ante su intempestiva fuga.


d) En vista de los expedientes personales, me referiré a uno más que se halla depositado en el Acervo Histórico de la Cancillería; trata sobre Manuel Ruiz de Tejada y revela datos de interés para todos ustedes: Sabemos que estudió en el Seminario de Metalurgia en 1792 y comienza su práctica en Zacatecas. En 1811 ingresa a la Casa de Moneda de México en calidad de segundo ensayador supernumerario eventual y en 1814 asciende a primer superintendente de la misma. En 1817 figura como candidato a la plaza de apartador general y un año después en 1818, redacta un acucioso informe sobre la amonedación y el apartado de que realiza en la capital. Con los años asciende a Segundo Ensayador y a Ensayador Primero de Número y para 1849 funge como Presidente de la Junta Revisora de Moneda. Su expediente revela que siendo todavía ensayador de la Casa de Moneda, fallece en la Ciudad de México el 28 de enero de 1867, siendo depositados sus restos en la colegiata de Guadalupe. Su acta de defunción reproducida en ese expediente, establece que murió a causa de “reblandecimiento cerebral” en su casa de Donceles número 74.


Aquella breve pesquisa de expedientes de esas 700 entradas, incluye la relación de la Cancillería con la Casa de Moneda tanto para la fabricación de condecoraciones como el "Águila Azteca", hasta las indicaciones que nuestras embajadas remitieron para la fabricación de cospeles, moneda de cuño corriente y medallas conmemorativas para Alemania, Argentina, Austria, Bahamas, Brasil, Canadá, Cuba, Ecuador, Egipto, España, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Inglaterra, Malasia, Marruecos, Nicaragua, Noruega, Perú, Portugal, Suecia, Suiza, Tailandia, Uruguay y Venezuela. Se encuentran varias disertaciones sobre el uso del metálico mexicano o novohispano como moneda corriente en países asiáticos y una serie considerable de informes sobre la casa de moneda y sus actividades. 


Señor Presidente

Amigos

No deseo extenderme más en el abuso a la atención que me prestan y alejarlos de los tesoros que se hallan en la sala contigua. Mis palabras tienen tan sólo la intención de expresar mi agradecimiento por la invitación que me extienden para inaugurar la Convención Numismática Internacional y conminarles a visitar y explorar el Acervo Histórico de la Cancillería que guarda, para sus estudios, una fuente vasta de información. 

En él tienen las puertas abiertas y las muestras de mi consideración. 

Muchas gracias.-"


Se transcribe el presente con autorización del Mtro. David Olvera y se invita al público en general a conocer el Acervo Histórico de la Cancillería en el siguiente enlace: http://acervo.sre.gob.mx/