domingo, 22 de septiembre de 2013

Cosmogonía Prehispánica

-Jesús Amín TEJAS CARRERA




Las iconografías prehispánicas son de los principales motivos que se han utilizado para estilizar nuestras monedas; en la actualidad es el Calendario Azteca el que las “adorna”.

El antecedente más antiguo se puede ubicar en el año de 1905, cuando se acuñaría en níquel una pieza de 5 centavos con un brevísimo diseño en la gráfila que lo manifestaba. En 1917 se acuñaría con detalle completo la célebre “Azteca” con valor facial de $20 hecha en oro de 0.900 milésimas; así mismo, en 1936 se mostraría parte del calendario en piezas de 5 y 10 centavos acuñadas en cupro-níquel.

En la actualidad, la representación del Calendario Azteca ha sido distribuida en todas las piezas del cuño corriente, 5c, 10c, 20c, 50c, $1, $2, $5, $10; inclusive $20 "Fuego nuevo", conmemorativa del año 2000, así como en una pieza de un kilo de plata, de la serie conmemorativa de los 500 años del encuentro de dos culturas.




Hoy se sabe que la expresión náhuatl que designa al Calendario, “in Tonalpohualli, in Xiuhamatl, in Xiuhpohualli, in Temicamatl”, es un doble binomio que significa literalmente: “Cuenta de los destinos, libro de los años, cuenta de los años, libro de los sueños”. Se sabe también que los antiguos habitantes de México, no solo lo utilizaban para registrar el tiempo, sino también como “mediación” del destino e instrumento de adivinación entre otros; esto último, apoyándose en el “Tonalpohualli” o calendario ritual que se encuentra en la parte central de la circunferencia del Calendario.

El mundo Nahua y el mundo “occidental” no pueden compararse con un lenguaje contemporáneo, aquel, es a menudo metafórico y literalmente inaccesible, sus símbolos tejen una lengua abundante, fascinadora, sorprendente. Ejemplo de ello es la expresión: Tonatiuh, conocido tradicionalmente como “el quinto Sol”; el cual es mejor entendido como “la quinta energía”.

Así pues, el Náhuatl resulta un “lenguaje” profundo, poético; y lo mejor es, que se encuentra acuñado en nuestras monedas.

Hagamos una breve revisión de los símbolos que se encuentran representados en las piezas que usamos todos los días, la mayoría de las veces, sin atender al hermoso diseño que tenemos la oportunidad de tener en las manos.




$10

En la moneda de $10 encontramos el símbolo Olin, que significa “movimiento”; junto a Tonatiuh en el centro, se encuentran grabados “las cuatro eras” o soles precedentes del Quinto Sol; ¿Será esta la parte más representativa del calendario?

Teniendo de frente el diseño de la moneda, se les puede identificar de la manera siguiente:

(Alrededor de Tonatiuh)

Abajo y a la derecha, Atonatiuh: Sol de agua.

Arriba y a la derecha, Ocelotonatiuh: Sol jaguar. 

Abajo y a la izquierda Quiauhtonatiu: Sol de lluvia de fuego.

Arriba y a la izquierda Ehecatonatiuh: Sol de viento.

Según la leyenda de los soles de la mitología azteca, a continuación los nombres por los que se les conoce:

(Abreviado)
“El primero en surgir fue el sol jaguar, nombrado Nahui-ocelotl, “Cuatro jaguar”; La tierra estaba poblada entonces por gigantes cuando el cielo se desplomo, el sol quedo inmovilizado y en las tinieblas, todos los habitantes fueron devorados por jaguares; Llego entonces el sol viento Nahui-Ehecatl “Cuatro viento”; Terminó en un huracán fabuloso que a su paso extermino toda vida y transformo a los hombres en monos. El tercer sol se llamó Nahui-Quiahuitl, “Cuatro lluvia”. Fue aniquilado por el fuego que un día cayó del cielo e incendio la tierra; los hombres se transformaron en guajolotes. El cuarto sol nombrado Nahui-Atl “Cuatro agua”. Un diluvio que duro cincuenta y dos años cayó sobre la tierra, todas las montañas quedaron sumergidas, y los que vivían en ese tiempo se destruyeron, se anegaron, y se volvieron peces; tan solo una pareja fue salvada por el dios Titlacahuan-Tezcatlipoca, que los hizo subir en una canoa tallada en el tronco de un ahuehuete, llevando, por toda alimentación, una mazorca de maíz por persona…; Y el quinto sol Nahui-ollin, “Cuatro movimiento” también está condenado a la destrucción, según dejaron dicho los viejos…”. 



$5.

En la parte inferior de la moneda y al centro se observa que de las bocas de las serpientes se encuentran asomándose dos rostros, los cuales portan un penacho ornamentado con siete “estrellas”; el de la izquierda es el dios de la noche, Xiuhtecuhtli, con sus ornamentos característicos, un pendiente nasal y sus aretes, como lengua lleva un pedernal en señal de lucha constante con su antagónico Tonatiuh, que se encuentra a la derecha con los mismos ornamentos que lleva en la representación central del calendario (ver moneda de $10), la nariguera y un Xiuhuitzolli o “corona”, que porta como símbolo de nobleza; también de su boca asoma su pedernal o lengua, en señal de desafío frente a la noche, ambos representan la lucha constante entre el bien y el mal. 

En lo que pudiera llamarse “gráfila” de esta pieza, se encuentran representadas las dos Xiucoatl “serpiente de fuego”, éstas representarían la dualidad del bien y el mal, el día y la noche, lo positivo y lo negativo, lo trascendental y lo fatal; los cuerpos de las serpientes están formados con el símbolo de Tlachinolli o “flamas”, en el calendario se cuentan once veces, en nuestra moneda solo se estilizan cinco veces en cada lado; por último, podemos ver el número trece caña en el parte superior, uniendo a las dos serpientes por su parte trasera.



$2.

En la circunferencia de estas piezas, podemos ver una serie de grabados muy distintivos, estas son un fragmento del Tonalpohualli, “la rueda de los días”, calendario sagrado de 20 días que regía los destinos religiosos y agrícolas de los antiguos; el Tonalli es la combinación entre una cifra comprendida entre los números del 1 al 13 y uno de los 20 símbolos que forman esta rueda, los cuales se suceden de manera ininterrumpida, en series paralelas y en un orden invariable, formando el calendario ritual sagrado que constaba de 260 días (20 x 13 = 260)

Para los habitantes del México prehispánico, el Tonalli representaba el verdadero nombre, que debía asignársele indistintamente a personas y días, fiel reflejo de un destino que debía cumplirse y que quedaría impreso de manera irremediable en la “vida” del que llevara tal nombre.

Los 20 símbolos del Tonalpohualli son:
 
1.- Cipactli (cocodrilo)                        

2.- Ehecatl (viento)

3.- Calli (casa)
4.- Cuetzpallin (lagartija)       

5.- Coatl (serpiente)

6.- Miquiztli (muerte)

7.- Mazatl (venado)

8.- Tochtli (conejo)

9.- Atl (agua) 

10.- Itzquintli (perro)

11.- Ozomatli (mono)

12.- Malinalli (hierba)

13.- Acatl (caña)

14.- Ocelotl (jaguar)

15.- Cuauhtli (águila)

16.- Coxcacuauhtli (zopilote)

17.- Ollin (movimiento)

18.- Tecpatl (pedernal)

19.- Quiahuitl (lluvia)

20.- Xochitl (flor)


En nuestra moneda de $2 solo vienen representados los números 3, 5, 6, 9, 13, 14, 15, 17, 18, y 20. (Véase la moneda en el sentido contrario de las manecillas del reloj)


$1, 50c, 10c, y 5c.

Distribuido en estas cuatro piezas, se encuentran estilizado el segundo anillo del calendario formado por ocho rayos solares y Chalchihuites preciosos, hechos con planchas de Jade perforadas cada una cinco veces y pegadas mediante correas de cuero y puntas de Plumas coronadas con una perla, estos, evocan a los cuatro elementos: Tierra, Agua, Aire, y Fuego, representados por Jade, Perlas, Plumas y Rayos Solares respectivamente; estos últimos (los rayos solares) se encuentran orientados hacia lados opuestos representando “Equilibrio” en todas las cosas que deberían hacer y/o sentir los Aztecas en su vida diaria, interactuando con lo bueno y lo malo, lo grande y lo pequeño, lo masculino y lo femenino, lo positivo y lo negativo, lo perenne y lo deleznable, Etc.




En la de $1 se estilizó todo el anillo con las ornamentaciones antes mencionadas; en la de 50c. las planchas de Jade terminadas en perlas, todas unidas por plumas; en la de 10c. se aprecian plumas unidas por perlas, y en la de 5c. los rayos del sol apuntando al número 5.






20c. 

El adorno de esta pieza, es una estilización de Acatl, (Caña) el decimotercer día del Tonalpohualli, símbolo que está representado por varias cañas reunidas en un manojo, atadas con una correa de cuero; la caña (bastón) podía ser usada como sostén por los más viejos, así mismo, en la visión cosmogónica, la caña se representaba como la “sabiduría de los ancianos”. En nuestra moneda, este símbolo se encuentra estilizado siete veces, seguidas una de otra en forma ascendente.

 


Dejemos aquí el pensamiento cosmogónico de nuestros antepasados; hemos visto que cada una de nuestras monedas contiene, de forma estilizada, alguna parte del Calendario Azteca, y que aparte de ser artísticamente bellas, resultan ser muy significativas y enriquecedoras para nuestra cultura.

Es muy interesante conocer los elementos que conforman cada una de nuestras monedas, no importando si son del cono monetario actual, si han sido desmonetizadas, o han correspondido a alguna emisión particular, pues cada una de ellas nos remite a algo especial, cada una de ellas contiene un lenguaje que espera por ser descubierto.
 

Referencias:

-Decreto por el que se crea una nueva unidad del Sistema Monetario de los Estados Unidos Mexicanos. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 23 de junio de 1992.
-Aviso por el que se informa que a partir del 1 de enero de 1996, se suprime la palabra nuevo del nombre de la unidad del sistema monetario de los Estados Unidos Mexicanos para volver a la denominación peso. Publicado en el Diario Oficial de la Federación del 15 de noviembre de 1995.
-Aviso por el que se informa sobre el retiro de la circulación de las monedas metálicas representativas de la unidad del sistema monetario de los Estados Unidos Mexicanos que estuvo en vigor hasta el 31 de diciembre de 1992. Publicado en el Diario Oficial de la Federación del 15 de noviembre de 1995.
-Resolución por la que se desmonetizan los billetes denominados únicamente en pesos. Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 23 de diciembre de 1993.
-Crónica Parlamentaria de la Cámara de Diputados,  Sesión del jueves 4 de junio de 1992.
-Tibón, Gutierre; “Historia del nombre y de la fundación de México”, Tercera Ed. Secretaria de la Defensa Nacional/ Fondo de Cultura Económica. México, 2001.
-Duverger, Christian. “La flor letal; Economía del sacrificio Azteca”; Primer Ed. en español,  Fondo de Cultura Económica. México, 1993.
-Instituto Cultural Quetzalcoatl de Antropología Psicoanalítica, A.C. “El mensaje mítico de la piedra del sol” www.samaelgnosis.org

viernes, 6 de septiembre de 2013

LA REFORMA MONETARIA DE 1905 Y LA IMPLANTACIÓN DEL PATRÓN ORO EN MÉXICO

Pablo Alejandro CASAS RÁBAGO


En esta entrada se buscará exponer brevemente cuáles fueron los antecedentes y causas de la Reforma Monetaria de 1905, y las razones por las cuales México decidió adoptar en esa época el patrón oro. (publicado originalmente en "El Boletín Numismático", No. 239) 

Antecedentes


Los materiales de que solía estar hecha la moneda en Europa, y posteriormente en la América virreinal, eran generalmente, oro, plata y en ocasiones cobre. La relación que existía entre estos tres metales atendía a la escasez o abundancia de los mismos, o bien, a criterios teóricos-filosóficos, como el establecido por los sacerdotes mesopotámicos quienes fijaron una relación entre el oro y la plata de 3.5, a favor del oro, un símil de la relación del año solar y los meses lunares. 

La equivalencia oro-plata continúo desarrollándose a lo largo de la historia, y en España se estableció, a partir del surgimiento del escudo de oro en 1537, en 1 escudo por 16 reales de plata, pero a esto habría que considerar también las diversas equivalencias establecidas por ley de 19 de febrero de 1550 y por las Ordenanzas de Medina del Campo conforme al siguiente cuadro:


Unidad
Equivalencia en maravedís
Doblón (2 excelentes)
750
Ducado sencillo (Excelente)
375
Castellano
485
Dobla (Excelente)
375
Corona (Escudo)
350

De ahí en adelante, el valor del escudo fue variante, fluctuando, por órdenes reales, de 350 maravedís antes de 1566, a 612 para diciembre de 1642, para 1675, con esa misma equivalencia, Carlos II autorizó la acuñación de moneda de oro a la Casa de Moneda de México, aunque no se fabricó moneda de ese material sino hasta el 23 de diciembre de 1679. 

Posteriormente, para 1730, se fija la equivalencia en 16 reales de plata por escudo, lo cual se reiteró el 1 de agosto de 1750 por las “Ordenanzas para el Gobierno de la Labor de Monedas, que se Fabricaren en la Real Casa de Moneda de México, y demás de las Indias, en cuanto fueren adaptables a esta…” 

Esta relación se mantendría vigente posterior a la independencia de México y hasta la publicación de la Ley que establece el régimen monetario de los Estados Unidos Mexicanos, el 25 de marzo de 1905.


Breve reseña de causas y razones de la Reforma Monetaria de 1905
En 1823 el Congreso Mexicano adoptó el patrón bimetalista con las equivalencias virreinales y por decreto del 16 de noviembre de 1824, concedió la propiedad de las Casas de Moneda a los Estados, algunas fueron arrendadas, otras funcionaron sólo durante un corto plazo y las menos, varias décadas. El régimen legal del sistema monetario nacional se integró por diversos decretos y leyes expedidos, atendiendo a las circunstancias particulares del momento, esto derivó en una acuñación de moneda de diversas características en cada entidad federativa sin un control efectivo del Gobierno Federal, causando serios perjuicios a la economía nacional y a los propios ciudadanos. No obstante, todos los gobiernos intentaban mantener, o al menos no buscaban modificar, la relación oro-plata 1-16 conforme a lo dictado en la época virreinal. 

Pero resulta necesario abandonar momentáneamente el México decimonónico para conocer que para el tercer cuarto del siglo XIX, muchos países desarrollados como Alemania, Francia, Italia, Suecia, Inglaterra y Estados Unidos, estaban usando ya el patrón oro en su moneda, y por consiguiente se desmonetizaba la plata en grandes cantidades, aumentando la oferta de ese metal y además, se perfeccionaban las técnicas de extracción, lo cual inevitablemente provocó el abaratamiento. 

En 1867 el gobierno mexicano, con Juárez de nuevo a la cabeza, buscó insistentemente mantener el orden virreinal monetario, sin comprender que las devaluaciones de la plata afectaban irremediablemente al país, tanto por ser productor platista como por mantener una falsa paridad. 

El problema de la plata quizá se subestimó, pues las relaciones comerciales internacionales eran muy limitadas en la débil economía mexicana, se habían padecido casi 60 años de guerras, invasiones, efímeros imperios y grupos de poder peleando en todo el territorio, pero con el rápido desarrollo del comercio en el porfiriato se entendería la magnitud de este problema. 

Inevitablemente, la Ley de Gresham (Según esta ley, si existen en un lugar dos tipos diferentes de Moneda en circulación, la moneda mala -o la más débil- expulsará de la circulación a la buena, es decir, la moneda buena es atesorada por su valor intrínseco y por tanto es retirada de la circulación) operó nuevamente y la plata desplazó al oro en la circulación, quedando un supuesto patrón bimetalista, pero en la práctica un patrón plata, en un mundo que avanzaba en la implantación del patrón oro, lo que ocasiono una devaluación de la moneda mexicana hasta llegar a casi 3 pesos por dólar a principios del siglo XX. 

Si a lo anterior se suma la volatilidad que sufrió la plata a partir de 1890, los esfuerzos modernizadores y de desarrollo del porfiriato se veían en serios riesgos al no existir un tipo de cambio fijo del peso (con tendencia a depreciarse) respecto de las monedas de sus socios comerciales europeos ya insertos en el patrón oro, y principalmente Estados Unidos, que había adoptado el patrón áureo en 1879.      

Para “resolver el problema monetario que con justicia preocupa al Gobierno nacional” se creó la Comisión Monetaria en 1903 e inauguró sus trabajos el 19 de febrero de ese año. Fungió como presidente el propio Secretario de Hacienda, José Yves Limantour, y se integró por representantes de todo tipo de intereses relacionados con la materia, creando un grupo plural y libre, contrario a lo que la historia oficial supone del gobierno de Porfirio Díaz. 

José Yves Limantour
La Comisión se integró por cuatro Subcomisiones cuyos presidentes eran Genaro Raigosa, José Landeros, Manuel Fernández Leal y Joaquín Casasús. Los trabajos se centraron en decidir el sistema monetario cuya adopción convenía aconsejar al Gobierno, ponderando variables como la libre acuñación del oro y plata, la necesidad de acuñar un “nuevo peso” o moneda de plata destinada a formar, quizá temporalmente, la base de la circulación monetaria, y responder algunos planteamientos como: ¿qué ley, peso y efigie debería tener?, ¿convenía acuñar moneda fraccionaria de plata?, ¿cuál debe ser el poder liberatorio de la nueva moneda?, ¿el Gobierno debía quedar obligado a cambiar ilimitadamente esa moneda fraccionaria?, ¿puede y debe el gobierno prohibir la importación de los pesos que han salido de la República?, ¿qué cantidad debe tenerse acuñada antes de implantar el sistema?, así como cuestiones de viabilidad de exención de impuestos, y un tema principal: ¿qué medidas se debían adoptar para lograr la estabilidad de los cambios internacionales? 

Para noviembre de 1904, Limantour sugirió, dentro de la Comisión Monetaria, el ingreso de nuestro país al patrón oro y considerando los avances de los estudios de la propia Comisión, mediante decreto de 9 de diciembre de ese año, se facultó al Ejecutivo Federal para que reformara las leyes monetarias de la República, fijara las clases de moneda que tengan circulación legal, así como diversas disposiciones relativas a la moneda nacional, a fin de “perfeccionar el sistema monetario, adaptándolo a las necesidades económicas de la República”, estableciendo las bases para ello.

Una vez realizados los trabajos de la Comisión Monetaria, dignos de un análisis detallado, el 25 de marzo de 1905 se expidió la “Ley que establece el régimen monetario de los Estados Unidos Mexicanos”, la cual entró en vigor el 1o. de mayo de ese año. Se anunció que las nuevas monedas de oro se venderían a un precio fijo y de manera ilimitada. Sobra decir que la primera emisión que se hizo de las monedas de oro de 5 y 10 pesos se agotó rápidamente.

Disposiciones de interés en la Ley de 1905 


La importancia de la Reforma Monetaria de 1905, radica no sólo en la adecuación del régimen monetario a los estándares internacionales, respaldando al peso con setenta y cinco centigramos de oro puro, sino también porque sirvió para consolidar el sistema métrico decimal y la facultad exclusiva del Ejecutivo de la Unión para acuñar moneda, dejando a un lado la posibilidad de realizar esta actividad por parte de los particulares. 

Las contribuciones más importantes de la ley son las siguientes:
  • Se abrogaban los preceptos de derecho común relacionados con el mutuo, es decir, se modificaba la legislación civil en esa materia y por tanto se derogaban los artículos correspondientes del Código Civil de 1884. Además, el artículo 20 de dicha Ley estableció que la obligación de pagar cualquier suma en moneda mexicana se solventaba entregando monedas del cuño corriente por el valor que representaban, también se prohibió el uso de objetos en sustitución de la moneda.
  • Se terminó con el principio de libre acuñación por virtud del cual los particulares entregaban oro y plata a las Casas de Moneda de los estados, y recibían a cambio monedas con poder liberatorio ilimitado. Por tanto, la facultad de ordenar la acuñación de moneda se reservó para el Ejecutivo de la Unión. 
  • Se creó un sistema monetario con las siguientes piezas: a) moneda de oro en las denominaciones más altas (5 y 10 pesos); b) monedas de plata entre las que se incluían el peso fuerte (un peso), con ley de 0.9027 y piezas fraccionarias con fineza de 0.800 milésimos, en las denominaciones de 50, 20 y 10 centavos; c) el tercer segmento era de piezas de cinco centavos acuñadas en níquel, y finalmente d) las especies acuñadas en bronce de dos y un centavo.
  • Se consolidó el uso del sistema métrico decimal, dejando atrás el denominado “sistema octaval” que provenía de la época colonial y se fortaleció el uso de las denominaciones en pesos y centavos, dejando atrás finalmente el sistema de reales y escudos.
  • Se estableció la Comisión de Cambios y Moneda, principal antecedente del Banco de México, como autoridad en materia de regulación monetaria. Se encargaría de cuidar todo lo relativo a la fabricación, emisión y cambio de monedas, esta Comisión tendría a su cargo el manejo del fondo regulador previsto en esa ley.
  • En el siglo XIX, la inestabilidad económica había llevado, incluso a aceptar la moneda extranjera como medio de pago, pero con esta ley se privó de curso legal a la moneda extranjera, salvo en los casos en que la propia ley determinase expresamente otra cosa. Las obligaciones de pago en moneda extranjera contraídas dentro o fuera de la República para ser cumplidas en territorio mexicano, se solventarían en moneda nacional, al tipo de cambio vigente en el lugar y fecha en que deba hacerse el pago. Esta regulación fue prácticamente idéntica a la del artículo 8º. de la Ley Monetaria de 1931. 
A esta reforma benefició ampliamente una repentina alza de la plata de fines de 1905 a principios de 1906, lo cual hábilmente operó Limantour para comprar oro en el exterior y así aumentar las reservas de ese metal y fortalecer las finanzas nacionales 
La Revolución y los inicios de la destrucción del sistema de 1905

Con el inicio de la segunda etapa de la Revolución Mexicana, a la muerte de Francisco I. Madero, se anularon de facto muchas disposiciones de la Reforma Monetaria de 1905. Las diversas facciones políticas emitieron billete y acuñaron moneda sin control, lo que creó incertidumbre entre los ciudadanos, ya que la gran mayoría de los billetes no tenían respaldo.

El 11 de abril de 1916, se publicó en “El Constitucionalista” un Decreto por el que se creaba una Comisión Monetaria para reorganizar la circulación de la moneda, que se debía manejar con base a los siguientes lineamientos: i) reorganizar la circulación de moneda fiduciaria; ii) administrar fondos para regular la circulación de moneda; iii) actuar como agente financiero en algunos supuestos, y en general operaciones de amortización, canje, resello y contraste de la moneda fiduciaria. Sin embargo, la Comisión de Cambios y Moneda de 1905, debía continuar funcionando en lo que no se opusiera con las funciones de la nueva Comisión.  Ese mismo 11 de abril, Carranza creó el Fondo Regulador de la Moneda Fiduciaria para garantizar el valor de  la moneda fiduciaria circulante frente a los tenedores de ésta, con una garantía efectiva de su inmediata conversión en metálico. 

El 30 de agosto de 1916 se declaró formalmente extinta la Comisión de Cambios y Moneda de 1905 y algunos años después, el declive del patrón oro comenzaría con el abandono de este sistema por parte de Inglaterra en 1931 lo que se vio reflejado en las reformas a la Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos durante esa década.
Conclusión

México se había debilitado económica y políticamente a lo largo del siglo XIX. Las políticas positivistas del porfiriato buscaron fortalecerlo internacionalmente mediante la atracción de capitales externos. No obstante, la volatilidad de la plata generaba serios desequilibrios en el tipo de cambio, y por tanto, el peso no era una moneda fuerte. El progreso, en la visión porfiriana de atracción de capital, estaba comprometido. 

Sin la adopción del patrón oro, la inestabilidad hubiera continuado, por tanto, fue un paso muy acertado, ya que estabilizó la moneda al darle una equivalencia fija en oro, lo que no otorgaba el patrón plata o el bimetalismo. 

Monedas surgidas a partir de la reforma monetaria de 1905, ya con la leyenda "Estados Unidos Mexicanos". Se incluye también el Peso de Caballito acuñado de 1910 a 1914 

Para saber más:
  • BORJA MARTÍNEZ, Francisco. La Reforma Monetaria de 1905. Colección Varia Jurídica de la Escuela Libre de Derecho. Miguel Ángel Porrúa, Librero-Editor. México. 1990.
  • LIMANTOUR, José Yves. Apuntes sobre mi vida pública. Editorial Porrúa. México. 1965.
  • ROMERO SOTELO, María Eugenia y Cortes Basurto, María de los Ángeles. Comisión Monetaria, Actas de las Juntas Generales y documentos a ellas anexos. Reforma Monetaria de 1905. Colección de Documentos para el estudio de la Historia del Pensamiento Económico de México. Facultad de Economía de la UNAM. México. 2007.
  • ROMERO SOTELO, María Eugenia. La Política Monetaria durante el porfiriato: la Comisión Binacional e Internacional (1903). Colección de Documentos para el estudio de la Historia del Pensamiento Económico de México. Facultad de Economía de la UNAM. México. 2012.
  • VARIOS AUTORES. Revista: “El economista mexicano”, Órgano de Difusión del Colegio Nacional de Economistas A.C. “La Reforma Monetaria de 1905”. Número 10. México. abril-junio de 2005.
  • VÁZQUEZ PANDO, Fernando Alejandro. La formación histórica del Sistema Monetario Mexicano y su Derecho. Instituto de Investigaciones Jurídicas. UNAM. México. 1998
Leyes:
  • Ley que establece el régimen monetario de los Estados Unidos Mexicanos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de marzo de 1905.
  • Decreto que faculta al Ejecutivo de la Unión para que reforme las leyes monetarias de la República, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 9 de diciembre de 1904.