miércoles, 4 de diciembre de 2013

El Centavo de 50 años

   -Pablo Alejandro CASAS RÁBAGO

A continuacion les daremos algunos datos del famoso centavo mexicano, pieza que muchas personas coleccionan por fecha y que actualmente es fácil conseguir en excelentes estados de conservación.

En la época de don Porfirio Diaz se realizaron diversas medidas para fortalecer el sistema monetario nacional. Una de ellas fue que a partir de 1899, se redujo el tamaño de las monedas de un centavo que se venían acuñando desde 1863 con las correspondientes variantes e interrupciones características de la época. 

Estas nuevas piezas, con un numeral "1" en lugar del texto "UN CENTAVO" pesaban 2.6g. y estaban hechas de cobre. Se acuñaron en las cecas de México (M) y Culiacán (C).




El anverso tenía el Escudo Nacional, mismo que fue modificado en 1905 por uno de nuevo diseño. A partir de la reforma monetaria de ese año la pieza contuvo 3g. de cobre y se modificó ligeramente su tamaño a 20 mm. Desde 1905 ya solo se acuñarían piezas de esta variedad en la ceca de México.

Como dato curioso, podemos encontrar piezas de 1905 con el nuevo diseño, acuñadas en México, y con el diseño previo, acuñadas en Culiacán y México, lo que hace un año interesante para el coleccionista.


Durante la Revolución, en 1915, estando fuerzas zapatistas en la Ciudad de México fueron acuñadas también algunas piezas de menor peso (1.4-1.5g.) y tamaño (16 mm.).

Se continuó la acuñación del centavo normal a partir de 1916 y el último año de emisión fue 1949, justo al cumplir 50 años de emisión casi ininterrumpida.

domingo, 3 de noviembre de 2013

-LA NUMISMÁTICA TEMÁTICA- Otra forma de coleccionar.

Este artículo apareció originalmente en el número 207 de "El Boletín Numismático". Agradecemos la generosidad de don José Antonio Bátiz Vázquez que permitió se reprodujera en el blog.
José Antonio BÁTIZ VÁZQUEZ

 

La afición de un buen amigo y colega numismático, don Lorenzo Álvarez, es coleccionar monedas con animales, es decir, aquellas piezas en las que el motivo principal lo constituye la imagen de un animal, ya sean aves, peces o mamíferos, que son los que predominan, aunque también tiene con insectos, reptiles, con una estrella de mar y hasta con algunos animales mitológicos.
En estricto sentido todas las monedas mexicanas, cuando menos de un siglo a la fecha, formarían parte de su curiosa colección, ya que en su anverso todas ostentan el águila del escudo nacional. Por ello su colección de piezas se compone fundamentalmente de monedas extranjeras.
Las aves son las de representación más numerosa y las hay de muy diversas especies: águilas, avestruces y búhos; la gallina de Guinea, el quetzal de Guatemala y la cigüeña, así como variadas clases de pájaros entre las que destaca por su belleza el colibrí.
Los animales acuáticos están menos representados en las monedas. No obstante si hay algunos, como los delfines o el pez espada y también especies pequeñas del tipo de los peces tropicales. También figuran una tortuga y un caballito de mar.
Por lo que se refiere a los mamíferos, estos también tienen una representación numerosa y muy variada: leones en diferentes actitudes y posturas, incluido el rampante de los escudos heráldicos, así como otros felinos salvajes (pantera, leopardo) y hasta un gato casero. Otras piezas muestran una vaca, un toro, venados, gacelas o un borrego cimarrón; un burro de carga así como caballos al galope, al trote y estáticos; canguros, un perro de trineo, un hipopótamo, un conejo o un oso hormiguero; el clásico búfalo americano, la llama boliviana, un castor, una ardilla, un jabalí, una zarigüeya y varios elefantes, entre los principales.

Una serie especial de esta colección la constituyen las seis piezas de Eslovenia, cada una de diferente denominación y todas con animales distintos: una cabra de cuernos largos, un ave, un pez, una abeja, un búho y una especie de lagartija. Se complementa con otra pieza del mismo país con un caballo.

Se puede afirmar –a manera de resumen- que las piezas numismáticas de esta colección son de muy diversos países y de los cinco continentes, son de denominaciones y tamaños diferentes, generalmente de formato pequeño, circulares (con pocas excepciones) y de metales industriales. Sus diseños son artísticos [naturalistas o estilizados], en los que en la mayoría se muestra al animal completo y aislado y solo en ocasiones en detalle y formando parte de un conjunto o paisaje que lo ubica en su hábitat. No son monedas de alto precio, aunque seguramente algunas habrá. Su mayor valor radica en el conjunto o colección y –en particular- en los momentos de disfrute al estarlas reuniendo, al clasificarlas y, sobre todo, al poderlas mostrar a los parientes y amigos y compartir con ellos esta diferente forma de coleccionar.

Animales en las monedas mexicanas
De la sección ¿Qué sabe usted de numismática?, publicada en el Boletín de la Sociedad Numismática de México en el año de 1966, reproducimos la respuesta a una inquietud sobre el tema de los animales en las monedas mexicanas:

“Los quince animales que se han grabado en diversas monedas mexicanas [hasta esa fecha] han sido:

1.- El águila
2.- La serpiente
3.- El caballo (pesos de 1910 a 1914)
4.- El león (en el escudo de monedas coloniales y en algunas de Oaxaca)
5.- Pescados (en las cuartillas del municipio de Pátzcuaro)
6.- Patos (en la otra cara de las mismas monedas)
7.- Coyote (en una cuartilla de Sahuayo, Mich.)
8.- Borrego (en las emitidas en San Luis Potosí en las haciendas de Santiago y Sierra Hermosa)
9.- Puerco (en las de “necesidad” de la Negociación del Doctor, Qro.)
10.- Lobos (en el escudo de armas de las monedas de Durango. Nueva Vizcaya)
11.- Conejos (los lobos antes indicados llevan en el hocico un conejo)
12.- Vaca (en fichas de “necesidad” de la hacienda de Camichines, Yucatán)
13.- Abejas (en el otro lado de las mismas fichas o teseras)
14.- Gallo (en cuartillas de la hacienda de Tipitarillo, Mich.)
15.- Grifos (animal imaginario, en los pesos y tostones de Maximiliano.)



A los anteriores habría que aumentar los que han aparecido en acuñaciones más recientes, a pesar de estar en monedas que no son de circulación corriente. Ellos son: la Mariposa Monarca, el Lobo, la Tortuga y la Vaquita marinas, un caballo, una paloma y otra mariposa cuya característica es que su imagen está formada con otros animales (paloma, guacamaya, colibrí, pez, caracola y dos delfines), además de los diez de la bella serie de “Animales en peligro de extinción”:
1.- Águila Real
2.- Águila Arpía
3.- Berrendo
4.- Cocodrilo de río
5.- Jaguar
6.- Manatí
7.- Nutria de río
8.- Oso negro
9.- Perrito de las praderas
10.- Zacatuche


El coleccionismo temático

El coleccionismo temático es práctica común en la Filatelia nacional e internacional y de hecho se ha convertido en una importante categoría en esa disciplina. Por lo que respecta a la Numismática se sabe que –cuando menos- en los Estados Unidos hay un creciente número de coleccionistas que lo practican, pero preferentemente con billetes de banco y en menor medida con monedas mundiales. Considero que es una alternativa poco explotada en México y que sería conveniente fomentar ese tipo de coleccionismo que permitiría incrementar el número de interesados en las monedas y billetes de México y de otros países, ya que los temas a coleccionar son muy variados y para todos los gustos: animales; vehículos (carretas, automóviles, barcos, ferrocarriles, etc.); personajes mitológicos; construcciones arquitectónicas (templos, palacios de gobierno o civiles, puentes, etc.); héroes y personalidades destacadas, entre otros muchos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Cosmogonía Prehispánica

-Jesús Amín TEJAS CARRERA




Las iconografías prehispánicas son de los principales motivos que se han utilizado para estilizar nuestras monedas; en la actualidad es el Calendario Azteca el que las “adorna”.

El antecedente más antiguo se puede ubicar en el año de 1905, cuando se acuñaría en níquel una pieza de 5 centavos con un brevísimo diseño en la gráfila que lo manifestaba. En 1917 se acuñaría con detalle completo la célebre “Azteca” con valor facial de $20 hecha en oro de 0.900 milésimas; así mismo, en 1936 se mostraría parte del calendario en piezas de 5 y 10 centavos acuñadas en cupro-níquel.

En la actualidad, la representación del Calendario Azteca ha sido distribuida en todas las piezas del cuño corriente, 5c, 10c, 20c, 50c, $1, $2, $5, $10; inclusive $20 "Fuego nuevo", conmemorativa del año 2000, así como en una pieza de un kilo de plata, de la serie conmemorativa de los 500 años del encuentro de dos culturas.




Hoy se sabe que la expresión náhuatl que designa al Calendario, “in Tonalpohualli, in Xiuhamatl, in Xiuhpohualli, in Temicamatl”, es un doble binomio que significa literalmente: “Cuenta de los destinos, libro de los años, cuenta de los años, libro de los sueños”. Se sabe también que los antiguos habitantes de México, no solo lo utilizaban para registrar el tiempo, sino también como “mediación” del destino e instrumento de adivinación entre otros; esto último, apoyándose en el “Tonalpohualli” o calendario ritual que se encuentra en la parte central de la circunferencia del Calendario.

El mundo Nahua y el mundo “occidental” no pueden compararse con un lenguaje contemporáneo, aquel, es a menudo metafórico y literalmente inaccesible, sus símbolos tejen una lengua abundante, fascinadora, sorprendente. Ejemplo de ello es la expresión: Tonatiuh, conocido tradicionalmente como “el quinto Sol”; el cual es mejor entendido como “la quinta energía”.

Así pues, el Náhuatl resulta un “lenguaje” profundo, poético; y lo mejor es, que se encuentra acuñado en nuestras monedas.

Hagamos una breve revisión de los símbolos que se encuentran representados en las piezas que usamos todos los días, la mayoría de las veces, sin atender al hermoso diseño que tenemos la oportunidad de tener en las manos.




$10

En la moneda de $10 encontramos el símbolo Olin, que significa “movimiento”; junto a Tonatiuh en el centro, se encuentran grabados “las cuatro eras” o soles precedentes del Quinto Sol; ¿Será esta la parte más representativa del calendario?

Teniendo de frente el diseño de la moneda, se les puede identificar de la manera siguiente:

(Alrededor de Tonatiuh)

Abajo y a la derecha, Atonatiuh: Sol de agua.

Arriba y a la derecha, Ocelotonatiuh: Sol jaguar. 

Abajo y a la izquierda Quiauhtonatiu: Sol de lluvia de fuego.

Arriba y a la izquierda Ehecatonatiuh: Sol de viento.

Según la leyenda de los soles de la mitología azteca, a continuación los nombres por los que se les conoce:

(Abreviado)
“El primero en surgir fue el sol jaguar, nombrado Nahui-ocelotl, “Cuatro jaguar”; La tierra estaba poblada entonces por gigantes cuando el cielo se desplomo, el sol quedo inmovilizado y en las tinieblas, todos los habitantes fueron devorados por jaguares; Llego entonces el sol viento Nahui-Ehecatl “Cuatro viento”; Terminó en un huracán fabuloso que a su paso extermino toda vida y transformo a los hombres en monos. El tercer sol se llamó Nahui-Quiahuitl, “Cuatro lluvia”. Fue aniquilado por el fuego que un día cayó del cielo e incendio la tierra; los hombres se transformaron en guajolotes. El cuarto sol nombrado Nahui-Atl “Cuatro agua”. Un diluvio que duro cincuenta y dos años cayó sobre la tierra, todas las montañas quedaron sumergidas, y los que vivían en ese tiempo se destruyeron, se anegaron, y se volvieron peces; tan solo una pareja fue salvada por el dios Titlacahuan-Tezcatlipoca, que los hizo subir en una canoa tallada en el tronco de un ahuehuete, llevando, por toda alimentación, una mazorca de maíz por persona…; Y el quinto sol Nahui-ollin, “Cuatro movimiento” también está condenado a la destrucción, según dejaron dicho los viejos…”. 



$5.

En la parte inferior de la moneda y al centro se observa que de las bocas de las serpientes se encuentran asomándose dos rostros, los cuales portan un penacho ornamentado con siete “estrellas”; el de la izquierda es el dios de la noche, Xiuhtecuhtli, con sus ornamentos característicos, un pendiente nasal y sus aretes, como lengua lleva un pedernal en señal de lucha constante con su antagónico Tonatiuh, que se encuentra a la derecha con los mismos ornamentos que lleva en la representación central del calendario (ver moneda de $10), la nariguera y un Xiuhuitzolli o “corona”, que porta como símbolo de nobleza; también de su boca asoma su pedernal o lengua, en señal de desafío frente a la noche, ambos representan la lucha constante entre el bien y el mal. 

En lo que pudiera llamarse “gráfila” de esta pieza, se encuentran representadas las dos Xiucoatl “serpiente de fuego”, éstas representarían la dualidad del bien y el mal, el día y la noche, lo positivo y lo negativo, lo trascendental y lo fatal; los cuerpos de las serpientes están formados con el símbolo de Tlachinolli o “flamas”, en el calendario se cuentan once veces, en nuestra moneda solo se estilizan cinco veces en cada lado; por último, podemos ver el número trece caña en el parte superior, uniendo a las dos serpientes por su parte trasera.



$2.

En la circunferencia de estas piezas, podemos ver una serie de grabados muy distintivos, estas son un fragmento del Tonalpohualli, “la rueda de los días”, calendario sagrado de 20 días que regía los destinos religiosos y agrícolas de los antiguos; el Tonalli es la combinación entre una cifra comprendida entre los números del 1 al 13 y uno de los 20 símbolos que forman esta rueda, los cuales se suceden de manera ininterrumpida, en series paralelas y en un orden invariable, formando el calendario ritual sagrado que constaba de 260 días (20 x 13 = 260)

Para los habitantes del México prehispánico, el Tonalli representaba el verdadero nombre, que debía asignársele indistintamente a personas y días, fiel reflejo de un destino que debía cumplirse y que quedaría impreso de manera irremediable en la “vida” del que llevara tal nombre.

Los 20 símbolos del Tonalpohualli son:
 
1.- Cipactli (cocodrilo)                        

2.- Ehecatl (viento)

3.- Calli (casa)
4.- Cuetzpallin (lagartija)       

5.- Coatl (serpiente)

6.- Miquiztli (muerte)

7.- Mazatl (venado)

8.- Tochtli (conejo)

9.- Atl (agua) 

10.- Itzquintli (perro)

11.- Ozomatli (mono)

12.- Malinalli (hierba)

13.- Acatl (caña)

14.- Ocelotl (jaguar)

15.- Cuauhtli (águila)

16.- Coxcacuauhtli (zopilote)

17.- Ollin (movimiento)

18.- Tecpatl (pedernal)

19.- Quiahuitl (lluvia)

20.- Xochitl (flor)


En nuestra moneda de $2 solo vienen representados los números 3, 5, 6, 9, 13, 14, 15, 17, 18, y 20. (Véase la moneda en el sentido contrario de las manecillas del reloj)


$1, 50c, 10c, y 5c.

Distribuido en estas cuatro piezas, se encuentran estilizado el segundo anillo del calendario formado por ocho rayos solares y Chalchihuites preciosos, hechos con planchas de Jade perforadas cada una cinco veces y pegadas mediante correas de cuero y puntas de Plumas coronadas con una perla, estos, evocan a los cuatro elementos: Tierra, Agua, Aire, y Fuego, representados por Jade, Perlas, Plumas y Rayos Solares respectivamente; estos últimos (los rayos solares) se encuentran orientados hacia lados opuestos representando “Equilibrio” en todas las cosas que deberían hacer y/o sentir los Aztecas en su vida diaria, interactuando con lo bueno y lo malo, lo grande y lo pequeño, lo masculino y lo femenino, lo positivo y lo negativo, lo perenne y lo deleznable, Etc.




En la de $1 se estilizó todo el anillo con las ornamentaciones antes mencionadas; en la de 50c. las planchas de Jade terminadas en perlas, todas unidas por plumas; en la de 10c. se aprecian plumas unidas por perlas, y en la de 5c. los rayos del sol apuntando al número 5.






20c. 

El adorno de esta pieza, es una estilización de Acatl, (Caña) el decimotercer día del Tonalpohualli, símbolo que está representado por varias cañas reunidas en un manojo, atadas con una correa de cuero; la caña (bastón) podía ser usada como sostén por los más viejos, así mismo, en la visión cosmogónica, la caña se representaba como la “sabiduría de los ancianos”. En nuestra moneda, este símbolo se encuentra estilizado siete veces, seguidas una de otra en forma ascendente.

 


Dejemos aquí el pensamiento cosmogónico de nuestros antepasados; hemos visto que cada una de nuestras monedas contiene, de forma estilizada, alguna parte del Calendario Azteca, y que aparte de ser artísticamente bellas, resultan ser muy significativas y enriquecedoras para nuestra cultura.

Es muy interesante conocer los elementos que conforman cada una de nuestras monedas, no importando si son del cono monetario actual, si han sido desmonetizadas, o han correspondido a alguna emisión particular, pues cada una de ellas nos remite a algo especial, cada una de ellas contiene un lenguaje que espera por ser descubierto.
 

Referencias:

-Decreto por el que se crea una nueva unidad del Sistema Monetario de los Estados Unidos Mexicanos. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 23 de junio de 1992.
-Aviso por el que se informa que a partir del 1 de enero de 1996, se suprime la palabra nuevo del nombre de la unidad del sistema monetario de los Estados Unidos Mexicanos para volver a la denominación peso. Publicado en el Diario Oficial de la Federación del 15 de noviembre de 1995.
-Aviso por el que se informa sobre el retiro de la circulación de las monedas metálicas representativas de la unidad del sistema monetario de los Estados Unidos Mexicanos que estuvo en vigor hasta el 31 de diciembre de 1992. Publicado en el Diario Oficial de la Federación del 15 de noviembre de 1995.
-Resolución por la que se desmonetizan los billetes denominados únicamente en pesos. Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 23 de diciembre de 1993.
-Crónica Parlamentaria de la Cámara de Diputados,  Sesión del jueves 4 de junio de 1992.
-Tibón, Gutierre; “Historia del nombre y de la fundación de México”, Tercera Ed. Secretaria de la Defensa Nacional/ Fondo de Cultura Económica. México, 2001.
-Duverger, Christian. “La flor letal; Economía del sacrificio Azteca”; Primer Ed. en español,  Fondo de Cultura Económica. México, 1993.
-Instituto Cultural Quetzalcoatl de Antropología Psicoanalítica, A.C. “El mensaje mítico de la piedra del sol” www.samaelgnosis.org

viernes, 6 de septiembre de 2013

LA REFORMA MONETARIA DE 1905 Y LA IMPLANTACIÓN DEL PATRÓN ORO EN MÉXICO

Pablo Alejandro CASAS RÁBAGO


En esta entrada se buscará exponer brevemente cuáles fueron los antecedentes y causas de la Reforma Monetaria de 1905, y las razones por las cuales México decidió adoptar en esa época el patrón oro. (publicado originalmente en "El Boletín Numismático", No. 239) 

Antecedentes


Los materiales de que solía estar hecha la moneda en Europa, y posteriormente en la América virreinal, eran generalmente, oro, plata y en ocasiones cobre. La relación que existía entre estos tres metales atendía a la escasez o abundancia de los mismos, o bien, a criterios teóricos-filosóficos, como el establecido por los sacerdotes mesopotámicos quienes fijaron una relación entre el oro y la plata de 3.5, a favor del oro, un símil de la relación del año solar y los meses lunares. 

La equivalencia oro-plata continúo desarrollándose a lo largo de la historia, y en España se estableció, a partir del surgimiento del escudo de oro en 1537, en 1 escudo por 16 reales de plata, pero a esto habría que considerar también las diversas equivalencias establecidas por ley de 19 de febrero de 1550 y por las Ordenanzas de Medina del Campo conforme al siguiente cuadro:


Unidad
Equivalencia en maravedís
Doblón (2 excelentes)
750
Ducado sencillo (Excelente)
375
Castellano
485
Dobla (Excelente)
375
Corona (Escudo)
350

De ahí en adelante, el valor del escudo fue variante, fluctuando, por órdenes reales, de 350 maravedís antes de 1566, a 612 para diciembre de 1642, para 1675, con esa misma equivalencia, Carlos II autorizó la acuñación de moneda de oro a la Casa de Moneda de México, aunque no se fabricó moneda de ese material sino hasta el 23 de diciembre de 1679. 

Posteriormente, para 1730, se fija la equivalencia en 16 reales de plata por escudo, lo cual se reiteró el 1 de agosto de 1750 por las “Ordenanzas para el Gobierno de la Labor de Monedas, que se Fabricaren en la Real Casa de Moneda de México, y demás de las Indias, en cuanto fueren adaptables a esta…” 

Esta relación se mantendría vigente posterior a la independencia de México y hasta la publicación de la Ley que establece el régimen monetario de los Estados Unidos Mexicanos, el 25 de marzo de 1905.


Breve reseña de causas y razones de la Reforma Monetaria de 1905
En 1823 el Congreso Mexicano adoptó el patrón bimetalista con las equivalencias virreinales y por decreto del 16 de noviembre de 1824, concedió la propiedad de las Casas de Moneda a los Estados, algunas fueron arrendadas, otras funcionaron sólo durante un corto plazo y las menos, varias décadas. El régimen legal del sistema monetario nacional se integró por diversos decretos y leyes expedidos, atendiendo a las circunstancias particulares del momento, esto derivó en una acuñación de moneda de diversas características en cada entidad federativa sin un control efectivo del Gobierno Federal, causando serios perjuicios a la economía nacional y a los propios ciudadanos. No obstante, todos los gobiernos intentaban mantener, o al menos no buscaban modificar, la relación oro-plata 1-16 conforme a lo dictado en la época virreinal. 

Pero resulta necesario abandonar momentáneamente el México decimonónico para conocer que para el tercer cuarto del siglo XIX, muchos países desarrollados como Alemania, Francia, Italia, Suecia, Inglaterra y Estados Unidos, estaban usando ya el patrón oro en su moneda, y por consiguiente se desmonetizaba la plata en grandes cantidades, aumentando la oferta de ese metal y además, se perfeccionaban las técnicas de extracción, lo cual inevitablemente provocó el abaratamiento. 

En 1867 el gobierno mexicano, con Juárez de nuevo a la cabeza, buscó insistentemente mantener el orden virreinal monetario, sin comprender que las devaluaciones de la plata afectaban irremediablemente al país, tanto por ser productor platista como por mantener una falsa paridad. 

El problema de la plata quizá se subestimó, pues las relaciones comerciales internacionales eran muy limitadas en la débil economía mexicana, se habían padecido casi 60 años de guerras, invasiones, efímeros imperios y grupos de poder peleando en todo el territorio, pero con el rápido desarrollo del comercio en el porfiriato se entendería la magnitud de este problema. 

Inevitablemente, la Ley de Gresham (Según esta ley, si existen en un lugar dos tipos diferentes de Moneda en circulación, la moneda mala -o la más débil- expulsará de la circulación a la buena, es decir, la moneda buena es atesorada por su valor intrínseco y por tanto es retirada de la circulación) operó nuevamente y la plata desplazó al oro en la circulación, quedando un supuesto patrón bimetalista, pero en la práctica un patrón plata, en un mundo que avanzaba en la implantación del patrón oro, lo que ocasiono una devaluación de la moneda mexicana hasta llegar a casi 3 pesos por dólar a principios del siglo XX. 

Si a lo anterior se suma la volatilidad que sufrió la plata a partir de 1890, los esfuerzos modernizadores y de desarrollo del porfiriato se veían en serios riesgos al no existir un tipo de cambio fijo del peso (con tendencia a depreciarse) respecto de las monedas de sus socios comerciales europeos ya insertos en el patrón oro, y principalmente Estados Unidos, que había adoptado el patrón áureo en 1879.      

Para “resolver el problema monetario que con justicia preocupa al Gobierno nacional” se creó la Comisión Monetaria en 1903 e inauguró sus trabajos el 19 de febrero de ese año. Fungió como presidente el propio Secretario de Hacienda, José Yves Limantour, y se integró por representantes de todo tipo de intereses relacionados con la materia, creando un grupo plural y libre, contrario a lo que la historia oficial supone del gobierno de Porfirio Díaz. 

José Yves Limantour
La Comisión se integró por cuatro Subcomisiones cuyos presidentes eran Genaro Raigosa, José Landeros, Manuel Fernández Leal y Joaquín Casasús. Los trabajos se centraron en decidir el sistema monetario cuya adopción convenía aconsejar al Gobierno, ponderando variables como la libre acuñación del oro y plata, la necesidad de acuñar un “nuevo peso” o moneda de plata destinada a formar, quizá temporalmente, la base de la circulación monetaria, y responder algunos planteamientos como: ¿qué ley, peso y efigie debería tener?, ¿convenía acuñar moneda fraccionaria de plata?, ¿cuál debe ser el poder liberatorio de la nueva moneda?, ¿el Gobierno debía quedar obligado a cambiar ilimitadamente esa moneda fraccionaria?, ¿puede y debe el gobierno prohibir la importación de los pesos que han salido de la República?, ¿qué cantidad debe tenerse acuñada antes de implantar el sistema?, así como cuestiones de viabilidad de exención de impuestos, y un tema principal: ¿qué medidas se debían adoptar para lograr la estabilidad de los cambios internacionales? 

Para noviembre de 1904, Limantour sugirió, dentro de la Comisión Monetaria, el ingreso de nuestro país al patrón oro y considerando los avances de los estudios de la propia Comisión, mediante decreto de 9 de diciembre de ese año, se facultó al Ejecutivo Federal para que reformara las leyes monetarias de la República, fijara las clases de moneda que tengan circulación legal, así como diversas disposiciones relativas a la moneda nacional, a fin de “perfeccionar el sistema monetario, adaptándolo a las necesidades económicas de la República”, estableciendo las bases para ello.

Una vez realizados los trabajos de la Comisión Monetaria, dignos de un análisis detallado, el 25 de marzo de 1905 se expidió la “Ley que establece el régimen monetario de los Estados Unidos Mexicanos”, la cual entró en vigor el 1o. de mayo de ese año. Se anunció que las nuevas monedas de oro se venderían a un precio fijo y de manera ilimitada. Sobra decir que la primera emisión que se hizo de las monedas de oro de 5 y 10 pesos se agotó rápidamente.

Disposiciones de interés en la Ley de 1905 


La importancia de la Reforma Monetaria de 1905, radica no sólo en la adecuación del régimen monetario a los estándares internacionales, respaldando al peso con setenta y cinco centigramos de oro puro, sino también porque sirvió para consolidar el sistema métrico decimal y la facultad exclusiva del Ejecutivo de la Unión para acuñar moneda, dejando a un lado la posibilidad de realizar esta actividad por parte de los particulares. 

Las contribuciones más importantes de la ley son las siguientes:
  • Se abrogaban los preceptos de derecho común relacionados con el mutuo, es decir, se modificaba la legislación civil en esa materia y por tanto se derogaban los artículos correspondientes del Código Civil de 1884. Además, el artículo 20 de dicha Ley estableció que la obligación de pagar cualquier suma en moneda mexicana se solventaba entregando monedas del cuño corriente por el valor que representaban, también se prohibió el uso de objetos en sustitución de la moneda.
  • Se terminó con el principio de libre acuñación por virtud del cual los particulares entregaban oro y plata a las Casas de Moneda de los estados, y recibían a cambio monedas con poder liberatorio ilimitado. Por tanto, la facultad de ordenar la acuñación de moneda se reservó para el Ejecutivo de la Unión. 
  • Se creó un sistema monetario con las siguientes piezas: a) moneda de oro en las denominaciones más altas (5 y 10 pesos); b) monedas de plata entre las que se incluían el peso fuerte (un peso), con ley de 0.9027 y piezas fraccionarias con fineza de 0.800 milésimos, en las denominaciones de 50, 20 y 10 centavos; c) el tercer segmento era de piezas de cinco centavos acuñadas en níquel, y finalmente d) las especies acuñadas en bronce de dos y un centavo.
  • Se consolidó el uso del sistema métrico decimal, dejando atrás el denominado “sistema octaval” que provenía de la época colonial y se fortaleció el uso de las denominaciones en pesos y centavos, dejando atrás finalmente el sistema de reales y escudos.
  • Se estableció la Comisión de Cambios y Moneda, principal antecedente del Banco de México, como autoridad en materia de regulación monetaria. Se encargaría de cuidar todo lo relativo a la fabricación, emisión y cambio de monedas, esta Comisión tendría a su cargo el manejo del fondo regulador previsto en esa ley.
  • En el siglo XIX, la inestabilidad económica había llevado, incluso a aceptar la moneda extranjera como medio de pago, pero con esta ley se privó de curso legal a la moneda extranjera, salvo en los casos en que la propia ley determinase expresamente otra cosa. Las obligaciones de pago en moneda extranjera contraídas dentro o fuera de la República para ser cumplidas en territorio mexicano, se solventarían en moneda nacional, al tipo de cambio vigente en el lugar y fecha en que deba hacerse el pago. Esta regulación fue prácticamente idéntica a la del artículo 8º. de la Ley Monetaria de 1931. 
A esta reforma benefició ampliamente una repentina alza de la plata de fines de 1905 a principios de 1906, lo cual hábilmente operó Limantour para comprar oro en el exterior y así aumentar las reservas de ese metal y fortalecer las finanzas nacionales 
La Revolución y los inicios de la destrucción del sistema de 1905

Con el inicio de la segunda etapa de la Revolución Mexicana, a la muerte de Francisco I. Madero, se anularon de facto muchas disposiciones de la Reforma Monetaria de 1905. Las diversas facciones políticas emitieron billete y acuñaron moneda sin control, lo que creó incertidumbre entre los ciudadanos, ya que la gran mayoría de los billetes no tenían respaldo.

El 11 de abril de 1916, se publicó en “El Constitucionalista” un Decreto por el que se creaba una Comisión Monetaria para reorganizar la circulación de la moneda, que se debía manejar con base a los siguientes lineamientos: i) reorganizar la circulación de moneda fiduciaria; ii) administrar fondos para regular la circulación de moneda; iii) actuar como agente financiero en algunos supuestos, y en general operaciones de amortización, canje, resello y contraste de la moneda fiduciaria. Sin embargo, la Comisión de Cambios y Moneda de 1905, debía continuar funcionando en lo que no se opusiera con las funciones de la nueva Comisión.  Ese mismo 11 de abril, Carranza creó el Fondo Regulador de la Moneda Fiduciaria para garantizar el valor de  la moneda fiduciaria circulante frente a los tenedores de ésta, con una garantía efectiva de su inmediata conversión en metálico. 

El 30 de agosto de 1916 se declaró formalmente extinta la Comisión de Cambios y Moneda de 1905 y algunos años después, el declive del patrón oro comenzaría con el abandono de este sistema por parte de Inglaterra en 1931 lo que se vio reflejado en las reformas a la Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos durante esa década.
Conclusión

México se había debilitado económica y políticamente a lo largo del siglo XIX. Las políticas positivistas del porfiriato buscaron fortalecerlo internacionalmente mediante la atracción de capitales externos. No obstante, la volatilidad de la plata generaba serios desequilibrios en el tipo de cambio, y por tanto, el peso no era una moneda fuerte. El progreso, en la visión porfiriana de atracción de capital, estaba comprometido. 

Sin la adopción del patrón oro, la inestabilidad hubiera continuado, por tanto, fue un paso muy acertado, ya que estabilizó la moneda al darle una equivalencia fija en oro, lo que no otorgaba el patrón plata o el bimetalismo. 

Monedas surgidas a partir de la reforma monetaria de 1905, ya con la leyenda "Estados Unidos Mexicanos". Se incluye también el Peso de Caballito acuñado de 1910 a 1914 

Para saber más:
  • BORJA MARTÍNEZ, Francisco. La Reforma Monetaria de 1905. Colección Varia Jurídica de la Escuela Libre de Derecho. Miguel Ángel Porrúa, Librero-Editor. México. 1990.
  • LIMANTOUR, José Yves. Apuntes sobre mi vida pública. Editorial Porrúa. México. 1965.
  • ROMERO SOTELO, María Eugenia y Cortes Basurto, María de los Ángeles. Comisión Monetaria, Actas de las Juntas Generales y documentos a ellas anexos. Reforma Monetaria de 1905. Colección de Documentos para el estudio de la Historia del Pensamiento Económico de México. Facultad de Economía de la UNAM. México. 2007.
  • ROMERO SOTELO, María Eugenia. La Política Monetaria durante el porfiriato: la Comisión Binacional e Internacional (1903). Colección de Documentos para el estudio de la Historia del Pensamiento Económico de México. Facultad de Economía de la UNAM. México. 2012.
  • VARIOS AUTORES. Revista: “El economista mexicano”, Órgano de Difusión del Colegio Nacional de Economistas A.C. “La Reforma Monetaria de 1905”. Número 10. México. abril-junio de 2005.
  • VÁZQUEZ PANDO, Fernando Alejandro. La formación histórica del Sistema Monetario Mexicano y su Derecho. Instituto de Investigaciones Jurídicas. UNAM. México. 1998
Leyes:
  • Ley que establece el régimen monetario de los Estados Unidos Mexicanos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de marzo de 1905.
  • Decreto que faculta al Ejecutivo de la Unión para que reforme las leyes monetarias de la República, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 9 de diciembre de 1904.

miércoles, 31 de julio de 2013

De mil a uno


(Publicado originalmente en la página oficial de la Sonumex en Facebook, corregido y aumentado por el Secretario de Promoción de la Sociedad, y adaptado para nuestro blog)

Jesús AMÍN TEJAS

Hace 21 años cambió nuestra moneda. Actualmente las piezas que fueron retiradas en ese momento se encuentran por montones, por lo que muchos las menosprecian mandándolas a la fundición; sin embargo, estas piezas comunes representan una excelente oportunidad para introducirse en la numismática, así como para ser el pie veterano de una gran colección. En las siguientes líneas haremos un salto en el tiempo, en la historia, que sin duda alguna, muchos países han vivido, al hacer cambio de monedas y billetes por cuestiones indistintas. Y como para muestra basta un botón, ahí está el Vaticano: BENEDICTO XVI--SEDE VACANTE--FRANCISCO I.  


El 4 de junio de 1992, por conducto del Secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios, el Presidente Carlos Salinas de Gortari, presentaría a la Cámara de Diputados la iniciativa de decreto para crear la nueva unidad del sistema monetario.
En esa exposición de motivos, se señalaban las estrategias que en materia económica se venían tomando en años recientes, esto, con el fin de dar lugar a una economía más sana, y que fuera capaz de ofrecer mayores oportunidades a los mexicanos.
En el texto se lee lo siguiente:
“Hoy, gracias a este esfuerzo de toda la población, tenemos más estabilidad y menos inflación, desendeudamos al país, elevamos su competitividad y crecemos a ritmos que duplican el crecimiento de la población. Esto nos da la base para llevar a cabo medidas adicionales que, sin modificar las estrategias económicas fundamentales, simplifiquen los procedimientos y faciliten el desarrollo de la economía cotidiana.”
Entre otros detalles, indicaba también que los valores nominales habían alcanzado, ya, una elevada denominación, y que ello era motivo de “Problemas” que hacían poco práctico y funcional su uso; y que la modificación serviría para simplificar las transacciones y lograr un uso más eficiente de los sistemas de cómputo.
La disminución de tres ceros se justificaba de la manera siguiente:
“… Una equivalencia menor, por ejemplo, de diez por uno o de cien por uno, no permitiría lograr una reducción tan importante de los importes, en tanto que a una equivalencia mayor, por ejemplo de diez mil a uno, conduciría a un uso excesivo de las fracciones de la unidad. Pero quizá la consideración más importante es que la equivalencia propuesta es la que de manera espontánea ha venido adoptando la población al hacer referencia a los precios de bienes y servicios. La costumbre que se ha venido implantando en el intercambio mercantil, entre amplios sectores de la población, como resultado de la muy humana tendencia a tratar de simplificar lo que ha llegado a ser complicado, se vería reflejada en el nuevo valor nominal de la moneda, lo que facilitaría su uso.”


Finalmente se señalarían tres etapas, para lograr llevar a buen término la reforma al sistema monetario, y que quedarían divididas en la forma siguiente:
1.- La primera etapa daría inicio con la publicación del decreto derivado de la anterior iniciativa y se preveía que concluyera el 31 de diciembre de 1992. 
2.- La segunda etapa continuaría a partir del 1o. de enero de 1993. En ella se pondrían en circulación, gradualmente, los signos monetarios, billetes y monedas metálicas, que representarían a la nueva unidad (Los nuevos pesos).
3.- La tercera etapa, comenzaría una vez que los billetes y monedas, de los anteriores pesos, hubieren sido desmonetizados totalmente, esta se contemplaba para ser de carácter permanente.
Así pues, el 21 de junio de 1992, se publica en el Diario Oficial de la Federación,  el decreto por el cual se creaba la nueva unidad del sistema monetario para el país, equivalente a $1000 de ese momento, el cual entraría en vigor a partir del 1o. de enero de 1993. El cual continuaría representándose con los símbolos "$" y "C" respectivamente pesos y centavos.


En el mismo decreto, queda asentado que los billetes y monedas que serían sustituidos, podrían seguirse emitiendo con posterioridad al 1o. de enero de 1993, conservando su poder liberatorio hasta ser, por fin, desmonetizados. Para esto, las emisiones posteriores a 1993, deberían contener la expresión "Nuevos Pesos" o el símbolo "N$", según el caso particular hasta que se ordenara su retiro de la circulación, momento en que solo circularían las piezas sin la palabra "Nuevos" o su abreviatura "N"
Cabe mencionar que los signos monetarios metálicos que representarían a las fracciones de la nueva unidad (la moneda fraccionaria), contendrían desde el principio solo la expresión de "Centavos" o su símbolo "C", sin anteponer la palabra "Nuevos" ni su abreviatura "N", esto debido a que los centavos no circulaban en México desde hacía más de 10 años, por lo que su confusión no era posible.


Datos curiosos nos revelan que durante el periodo anterior, si alguien llegaba al banco a cambiar un cheque, y este no llevaba la expresión "Nuevos pesos" ó "N$", no se pagaría, devolviéndosele al portador del mismo para su corrección.  
Así como también, cuando se tratara de "Pagares", "Notas de venta", "Fichas de compra", u otros documentos que suscribieran o contrataran, en su caso, los usuarios de tarjetas de crédito, conforme al contrato de "apertura de crédito en cuenta corriente", y que originaran la expedición de tarjetas, no serían pagados por los acreditados si a la suma expresada no se le anteponía el símbolo "N$" o la expresión "Nuevos pesos". 
El decreto del 21 de junio de 1992 preveía en su artículo Tercero transitorio, que en su momento, Banco de México comenzaría la desmonetización de las monedas metálicas de uno, cinco, diez, veinte, cincuenta, cien, quinientos, y mil pesos, así como las monedas conmemorativas con valor nominal de doscientos y cinco mil pesos, representativas, todas, de la unidad del sistema monetario de los Estados Unidos Mexicanos que había estado en vigor hasta el 31 de diciembre de 1992.


Esta prevención, comenzó a cumplirse a partir del 18 de enero de 1993 (desde ese día comenzaría la desmonetización) y hasta el 9 de noviembre de 1995, fecha en la que el Banco de México daría aviso de cumplimiento del citado artículo, al considerar que era ya muy poca la circulación de las monedas metálicas representativas del viejo sistema monetario, y poco se usaban por parte de la población en sus transacciones diarias.
Desde la publicación del aviso del 15 de noviembre de 1995 dejarían de tener poder liberatorio, sin embargo, los bancos tendrían la obligación de seguirlas canjeando por monedas y billetes de curso legal correspondientes a la nueva unidad monetaria, con la equivalencia de mil por uno "1000:1" (viejos y nuevos pesos respectivamente).
En ese mismo aviso del 15 de noviembre de 1995, y de conformidad con el artículo Décimo transitorio del decreto por el cual se creaba la nueva unidad monetaria en el país.  Se informaba también del retiro de la palabra “Nuevos”, y su abreviatura “N” de las monedas de curso legal en los Estados Unidos Mexicanos, para volver a utilizar solo la denominación de “Pesos” y su símbolo “$”, por considerar que habían sido totalmente desmonetizadas las monedas y billetes que estuvieron en vigor hasta el 31 de diciembre de 1992.


Tal orden se comenzaría a cumplir a partir del 1º. de enero de 1996, había llegado el momento de relativa calma, pues ya no sería necesario utilizar dichos calificativos en ningún documento, título de crédito, pagos de salarios, precios informativos al público, ni en ninguna suma u operación de moneda nacional contenida en estados financieros u otros documentos contables, pues las monedas y billetes que habían tenido vigor hasta finalizar el año de 1992, ya no coexistirían con los nuevos pesos, y no serían válidas para realizar ninguna transacción.
A partir de esa fecha, las piezas metálicas comenzarían a circular sin la letra “N” y en su caso sin la palabra “Nuevos”; en las monedas fraccionarias no sería necesario efectuar ningún cambio, pues desde el comienzo como ya lo he referido, habían sido acuñadas con el símbolo “C” de centavos.
A esta disposición, se le sumó que los billetes que se emitirían a partir de ese año conservarían el mismo diseño que los que habían empezado a circular desde octubre de 1994, pero, sin la denominación en “Nuevos” pesos, esto, sin menoscabo de continuar utilizando los del periodo transitorio  en la vida cotidiana, hasta su retiro de la circulación.


Otro dato curioso:
Al momento de hacer nuevos contratos o adquirir obligaciones en moneda nacional, etc., ya no era necesario utilizar la expresión de “Nuevos” ni su símbolo “N”, contrario a la forma en que debían ir asentados al comienzo del periodo de los “Nuevos pesos”, por lo que, ahora sí, no había forma de librarse del pago por “no estar debidamente asentado”.
Con esto último, finalizamos la parte histórica con la que se dio inicio a las monedas y billetes que tenemos a nuestro alcance actualmente, y que sin duda presentan una excelente oportunidad para comenzar UNA GRAN COLECCIÓN NUMISMÁTICA; han pasado 21 años (y contando) desde que tenemos disponibles nuevas y variadas piezas para lograr nuestro propósito, por lo que cada uno desde su propia perspectiva, puede escoger el tipo de colección deseada, sea indistintamente, por tipo o por serie; por variedades o por errores; por su belleza artística o por su lenguaje histórico, etc.
Posteriormente se continuara con la segunda parte de este tema que fue publicado originalmente en www.facebook.com/sonumex1952 como ya se ha referido. 

domingo, 16 de junio de 2013

Comentarios Básicos Sobre Numismática, parte 2

Hoy publicaremos la segunda y última parte del excelente texto escrito por don Rogelio Chárteris. En el, se desarrollan temas de especial interés para los que se inician en el interesante tema de la numismática. El seguir sus consejos garantiza, por lo menos, tener una colección ordenada, coherente y bien conservada.

Comentarios Básicos Sobre Numismática, parte 2
Roger Chárteris Reyes 

 COMO COLECCIONAR Y CLASIFICAR MONEDAS

 

Dentro de las diferentes formas de coleccionar monedas se puede pensar en las siguientes:         
  
  1. Por país: en este caso se trata de coleccionar todas las monedas emitidas en o para un país durante las diferentes etapas de su historia. 
  2. Por tema: aquí se coleccionarían monedas de uno o más países que se refieran a un tema específico como: personajes, barcos, flores, animales, etc.
  3. Por épocas determinadas de la historia del mundo o de un país: En el caso de México podría ser: “Época Colonial”, “Independencia”, “Imperios”, “Republica”, “Revolución”, México Moderno, etc.
  4. Por tipo: esta colección se forma con un ejemplar de cada tipo y denominación de las acuñaciones de un país
  5. Por tipo y fecha: sería similar al anterior pero incluyendo una pieza de cada año independientemente de que sean del mismo tipo y valor.
  6. Por ceca: aquí se trata de las diferentes monedas acuñadas en una casa de moneda especifica, como ejemplo podemos hablar de las monedas acuñadas en la Casa de Moneda de México en las cuales aparece la ceca (esta ceca es una M con una pequeña ° arriba). Cabe mencionar que esta ceca de la Casa de Moneda de México se empezó a usar desde las primeras acuñaciones en 1536 y se mantiene hasta la fecha.
  7. Una mezcla de algunas de las posibilidades enumeradas: como podría ser coleccionar monedas mexicanas emitidas por la casa de moneda de México y acuñadas a partir de la Reforma Monetaria de 1905. (Esto, que a primera vista parece sencillo, en realidad no lo es tanto, si consideras que solo monedas de un centavo hay 62 diferentes en este período).
Y aquí incluiré un comentario que considero de gran importancia, la Numismática es el ESTUDIO de las piezas, de lo que representan y de lo que implican. Por supuesto que es maravilloso el poseer las monedas, pero eso no quiere decir que si eso no es posible la Numismática se debe de abandonar. Nadie va a poseer La Mona Lisa y sin embargo no por eso va a dejar de haber coleccionistas de pinturas, nadie va a tener una colección de todas las monedas y no por eso va dejar de coleccionar monedas.

Lo que quiero enfatizar es que se puede ser coleccionista de monedas, se puede ser NÚMISMATICO sin tener que ser dueño de todas las monedas, se puede estudiar en libros y se puede estudiar en museos, se puede estudiar con amigos y SE PUEDE coleccionar con poco dinero. Por ejemplo:
  • Últimamente he tenido platicas con coleccionistas/estudiosos de variedades y errores numismáticos en monedas del Siglo XX. Algunos de sus más importantes descubrimientos han sido hechos en monedas de circulación y que no tenían, antes de que ellos encontraran el error o la variedad más valor que su valor facial.
  • Se pueden estudiar monedas revolucionarias que no pasan de diez, veinte o treinta pesos y a las que el estudio y la organización multiplican el valor.

COMO COMPRAR, VENDER O VALUAR MONEDAS 

Hay tres factores básicos para determinar el valor de una moneda, a saber: 
 
* Rareza
* Condición 
* Demanda
Cualquiera de estos factores le da valor a una moneda, pero una combinación de dos o de los tres aumenta este de una manera más geométrica que matemática.
La rareza de una pieza: En muchos casos es consecuencia del número de las mismas que fue acuñado. Es más raro un cinco centavos de 1942 del que se acuñaron 900,000 piezas que uno de 1943 del que se acuñaron más de 54 millones.
La condición de la pieza: Uno de los catálogos serios sobre monedas del siglo XX nos dice que un cinco centavos de 1942 en condición “Brillante sin circular” tiene un valor de 500 dólares americanos mientras que la misma pieza en condición “Muy fina” valdría 20.
El de 1943 valdría 4 dólares y cuarenta centavos respectivamente.
El factor demanda: Favorece en este caso a la pieza de 1942 no solo por su baja acuñación sino por que fue primer año de emisión (la gente tiende a guardar piezas de la primera emisión).
Lo anterior muestra que el 1942 es caro por una combinación de factores mientras que el 1943 es común y relativamente barato, aun en alta condición, por una combinación inversa de los mismos factores. 
La demanda no es necesariamente reflejo de la rareza de una moneda sino también del “ángel” de la pieza o sea su atractivo natural. Hay piezas mucho más solicitadas y por ende más caras que otras que comparativamente son mucho más raras.
En general se trata de coleccionar piezas en la mejor condición posible pero sin caer en el error de llevar esta exigencia a extremos que impidan coleccionar. Recuerda que se puede y se debe ser exigente cuando se trata de una pieza común pero la flexibilidad razonada de este criterio ayuda cuando se trata de piezas raras.
No obstante lo anterior permítanme insistir en un punto que es crucial por ser altamente subjetivo: DEFINICIÓN DE CONDICIÓN.
En este caso considero que la definición comúnmente utilizada y que es la que indiqué anteriormente no es suficientemente específica y podría prestarse a malas interpretaciones.
La definición de condición refleja el estado de conservación de la moneda pero la realidad es que una definición como “Brillante sin circular” puede adolecer de fallas desde el punto de vista de un numismático, con frecuencia se encuentran piezas “brillantes sin circular” que sin embargo tienen una pésima o débil troquelación. 
En ocasiones una pieza “BU” ha sido descrita como “EF” por tener un golpe cuando lo correcto hubiera sido: BU con golpe y describiendo el mismo. 
Las monedas y en general las piezas numismáticas deben ser definidas con amplitud para evitar juicios injustos y sorpresas desagradables (esto es importante especialmente en las descripciones de las subastas). 
Una pieza BU sin fallas debe ser descrita como: Brillante sin circular, troquelado fuerte y sin fallas de troquel o cospel. Si esta misma pieza estuviera perforada debería ser descrita de la misma forma pero agregando “con agujero” y de preferencia dando datos de dicha falla como tamaño y posición. 
No es aceptable cambiar la condición de una moneda utilizando razonamientos como: “para su tipo” o “para como salen” aunque estos comentarios son utilizados como argumentos de venta. 

¿QUÉ ES UNA VARIEDAD?

En general en el medio numismático se acepta que una variedad existe cuando dos piezas de la misma casa de moneda, mismo valor, mismo ensayador y mismo año muestran diferencias entre si, esto sin duda convierte una sobre-fecha en una variedad, también iniciales sobrepuestas del ensayador así como errores evidentes en las leyendas o en los diseños.
Mencionaré, para ilustrar este último caso, los 8 reales “REPULICA” en lugar de “REPUBLICA” del águila de perfil o los 8 escudos “AUGSTINUS” del Imperio de Iturbide en lugar de “AUGUSTINUS”. (Es indispensable que exista la pieza “correcta” o sea que exista el nombre correcto, la fecha “limpia” o la sobre-fecha, pues de otra manera la pieza con el error deja de ser variedad y sería una pieza con error de ortografía).
Hay por otro lado una serie de pequeñas diferencias en las monedas que considero variedades menores y que se originan por desgaste o rotura de troqueles o diferencias en los mismos sin significado especifico. Como ejemplo está la moneda revolucionaria de 50 centavos de Campo Morado, Gro. donde la misma pieza se clasifica en el trabajo “Coinage of the Mexican Revolutionist Zapata” de Leslie y Stevens, bajo números Gro, 27ax, Gro.b y Gro. 27c en consideración a que el mismo troquel fue utilizado con diferentes grados de rotura que se reflejan en las monedas 
Esta misma moneda de 50 centavos cataloga otras variedades en consideración al número de cerezas en las guirnaldas; para mi estos dos casos caen dentro de “variedades por rotura de troquel” o “variedades de troquel”.
En suma diría que hay variedades de mayor y menor significado y la diferencia es cuando una razón específica fue la que origino el cambio y otras las que se originaron por desgaste del troquel, rotura del mismo o cambio efectuados por el grabador pero sin intención o razón especifica.
Considerando lo anterior sería indicado precisar al describir una pieza: 

  • Variedades por sobre-fecha, sobre-ensayador y/o diferencias en leyenda o diseño.
  • Variedades por rotura/desgaste de troquel y por diferencias en troquel sin mayor significado.  


Y por supuesto esto no tiene nada que ver con monedas con errores que provienen de una falla en la troquelación o el cospel como podrían ser piezas descentradas, dobles golpes, cospel hojeado, etc. 
“UNA FALLA AL MOMENTO DE LA TROQUELACIÓN O UN COSPEL CON DEFECTO NO SON VARIEDAD” 

COMENTARIOS GENERALES 


  • El que tiene una moneda y no la estudia es como el que tiene un libro y no lo lee, esa es la diferencia entre acumular monedas y ser numismático.
  • Hay dos cosas que debes lograr, amigos numismáticos y comerciantes honestos, esto es factible y en muchos casos termina siendo una combinación de ambos.  
  • Hay muchos comerciantes honestos y ellos han sido la base de muchas colecciones. Recuerda que es de su interés que tu entusiasmo no decaiga y además tienen una reputación y un orgullo profesional que defender. 
  • Cuando se maneje una moneda o se pase de una persona a otra es recomendable hacerlo poniendo una mano abajo para el caso de que la pieza se caiga y además de preferencia hacerlo sobre alguna superficie suave donde, si llegara a caerse, el golpe fuera de menores consecuencias (alfombra, tapete, etc.).  
  • Recuerda que si muestras una pieza a alguien que no sabe de monedas y la toma en forma incorrecta o la deja caer el error es tuyo no de él.  
  • Hay piezas falsas, reparadas y/o alteradas, ten cuidado, mientras no te consideres un experto (y aun después) trata con comerciantes de reconocido prestigio y pide apoyo de amigos u organizaciones con más conocimiento que el tuyo. 

No obstante que este texto se refiere al coleccionismo de monedas los puntos mencionados en muchos casos aplican a las diferentes ramas de la numismática.

RECUERDA QUE LA NÚMISMATICA PUEDE CONSIDERARSE UN PASATIEMPO, PERO NO ES UN JUEGO, ES UNA VENTANA A LA HISTORIA Y EL ARTE, A LA GEOGRAFÍA Y A LAS MATEMATICAS, ES UN VEHICULO DE DESARROLLO CULTURAL Y UNA FORMA DE ACERCAMIENTO UNIVERSAL.

“UTRAQUE UNUM”