miércoles, 31 de julio de 2013

De mil a uno


(Publicado originalmente en la página oficial de la Sonumex en Facebook, corregido y aumentado por el Secretario de Promoción de la Sociedad, y adaptado para nuestro blog)

Jesús AMÍN TEJAS

Hace 21 años cambió nuestra moneda. Actualmente las piezas que fueron retiradas en ese momento se encuentran por montones, por lo que muchos las menosprecian mandándolas a la fundición; sin embargo, estas piezas comunes representan una excelente oportunidad para introducirse en la numismática, así como para ser el pie veterano de una gran colección. En las siguientes líneas haremos un salto en el tiempo, en la historia, que sin duda alguna, muchos países han vivido, al hacer cambio de monedas y billetes por cuestiones indistintas. Y como para muestra basta un botón, ahí está el Vaticano: BENEDICTO XVI--SEDE VACANTE--FRANCISCO I.  


El 4 de junio de 1992, por conducto del Secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios, el Presidente Carlos Salinas de Gortari, presentaría a la Cámara de Diputados la iniciativa de decreto para crear la nueva unidad del sistema monetario.
En esa exposición de motivos, se señalaban las estrategias que en materia económica se venían tomando en años recientes, esto, con el fin de dar lugar a una economía más sana, y que fuera capaz de ofrecer mayores oportunidades a los mexicanos.
En el texto se lee lo siguiente:
“Hoy, gracias a este esfuerzo de toda la población, tenemos más estabilidad y menos inflación, desendeudamos al país, elevamos su competitividad y crecemos a ritmos que duplican el crecimiento de la población. Esto nos da la base para llevar a cabo medidas adicionales que, sin modificar las estrategias económicas fundamentales, simplifiquen los procedimientos y faciliten el desarrollo de la economía cotidiana.”
Entre otros detalles, indicaba también que los valores nominales habían alcanzado, ya, una elevada denominación, y que ello era motivo de “Problemas” que hacían poco práctico y funcional su uso; y que la modificación serviría para simplificar las transacciones y lograr un uso más eficiente de los sistemas de cómputo.
La disminución de tres ceros se justificaba de la manera siguiente:
“… Una equivalencia menor, por ejemplo, de diez por uno o de cien por uno, no permitiría lograr una reducción tan importante de los importes, en tanto que a una equivalencia mayor, por ejemplo de diez mil a uno, conduciría a un uso excesivo de las fracciones de la unidad. Pero quizá la consideración más importante es que la equivalencia propuesta es la que de manera espontánea ha venido adoptando la población al hacer referencia a los precios de bienes y servicios. La costumbre que se ha venido implantando en el intercambio mercantil, entre amplios sectores de la población, como resultado de la muy humana tendencia a tratar de simplificar lo que ha llegado a ser complicado, se vería reflejada en el nuevo valor nominal de la moneda, lo que facilitaría su uso.”


Finalmente se señalarían tres etapas, para lograr llevar a buen término la reforma al sistema monetario, y que quedarían divididas en la forma siguiente:
1.- La primera etapa daría inicio con la publicación del decreto derivado de la anterior iniciativa y se preveía que concluyera el 31 de diciembre de 1992. 
2.- La segunda etapa continuaría a partir del 1o. de enero de 1993. En ella se pondrían en circulación, gradualmente, los signos monetarios, billetes y monedas metálicas, que representarían a la nueva unidad (Los nuevos pesos).
3.- La tercera etapa, comenzaría una vez que los billetes y monedas, de los anteriores pesos, hubieren sido desmonetizados totalmente, esta se contemplaba para ser de carácter permanente.
Así pues, el 21 de junio de 1992, se publica en el Diario Oficial de la Federación,  el decreto por el cual se creaba la nueva unidad del sistema monetario para el país, equivalente a $1000 de ese momento, el cual entraría en vigor a partir del 1o. de enero de 1993. El cual continuaría representándose con los símbolos "$" y "C" respectivamente pesos y centavos.


En el mismo decreto, queda asentado que los billetes y monedas que serían sustituidos, podrían seguirse emitiendo con posterioridad al 1o. de enero de 1993, conservando su poder liberatorio hasta ser, por fin, desmonetizados. Para esto, las emisiones posteriores a 1993, deberían contener la expresión "Nuevos Pesos" o el símbolo "N$", según el caso particular hasta que se ordenara su retiro de la circulación, momento en que solo circularían las piezas sin la palabra "Nuevos" o su abreviatura "N"
Cabe mencionar que los signos monetarios metálicos que representarían a las fracciones de la nueva unidad (la moneda fraccionaria), contendrían desde el principio solo la expresión de "Centavos" o su símbolo "C", sin anteponer la palabra "Nuevos" ni su abreviatura "N", esto debido a que los centavos no circulaban en México desde hacía más de 10 años, por lo que su confusión no era posible.


Datos curiosos nos revelan que durante el periodo anterior, si alguien llegaba al banco a cambiar un cheque, y este no llevaba la expresión "Nuevos pesos" ó "N$", no se pagaría, devolviéndosele al portador del mismo para su corrección.  
Así como también, cuando se tratara de "Pagares", "Notas de venta", "Fichas de compra", u otros documentos que suscribieran o contrataran, en su caso, los usuarios de tarjetas de crédito, conforme al contrato de "apertura de crédito en cuenta corriente", y que originaran la expedición de tarjetas, no serían pagados por los acreditados si a la suma expresada no se le anteponía el símbolo "N$" o la expresión "Nuevos pesos". 
El decreto del 21 de junio de 1992 preveía en su artículo Tercero transitorio, que en su momento, Banco de México comenzaría la desmonetización de las monedas metálicas de uno, cinco, diez, veinte, cincuenta, cien, quinientos, y mil pesos, así como las monedas conmemorativas con valor nominal de doscientos y cinco mil pesos, representativas, todas, de la unidad del sistema monetario de los Estados Unidos Mexicanos que había estado en vigor hasta el 31 de diciembre de 1992.


Esta prevención, comenzó a cumplirse a partir del 18 de enero de 1993 (desde ese día comenzaría la desmonetización) y hasta el 9 de noviembre de 1995, fecha en la que el Banco de México daría aviso de cumplimiento del citado artículo, al considerar que era ya muy poca la circulación de las monedas metálicas representativas del viejo sistema monetario, y poco se usaban por parte de la población en sus transacciones diarias.
Desde la publicación del aviso del 15 de noviembre de 1995 dejarían de tener poder liberatorio, sin embargo, los bancos tendrían la obligación de seguirlas canjeando por monedas y billetes de curso legal correspondientes a la nueva unidad monetaria, con la equivalencia de mil por uno "1000:1" (viejos y nuevos pesos respectivamente).
En ese mismo aviso del 15 de noviembre de 1995, y de conformidad con el artículo Décimo transitorio del decreto por el cual se creaba la nueva unidad monetaria en el país.  Se informaba también del retiro de la palabra “Nuevos”, y su abreviatura “N” de las monedas de curso legal en los Estados Unidos Mexicanos, para volver a utilizar solo la denominación de “Pesos” y su símbolo “$”, por considerar que habían sido totalmente desmonetizadas las monedas y billetes que estuvieron en vigor hasta el 31 de diciembre de 1992.


Tal orden se comenzaría a cumplir a partir del 1º. de enero de 1996, había llegado el momento de relativa calma, pues ya no sería necesario utilizar dichos calificativos en ningún documento, título de crédito, pagos de salarios, precios informativos al público, ni en ninguna suma u operación de moneda nacional contenida en estados financieros u otros documentos contables, pues las monedas y billetes que habían tenido vigor hasta finalizar el año de 1992, ya no coexistirían con los nuevos pesos, y no serían válidas para realizar ninguna transacción.
A partir de esa fecha, las piezas metálicas comenzarían a circular sin la letra “N” y en su caso sin la palabra “Nuevos”; en las monedas fraccionarias no sería necesario efectuar ningún cambio, pues desde el comienzo como ya lo he referido, habían sido acuñadas con el símbolo “C” de centavos.
A esta disposición, se le sumó que los billetes que se emitirían a partir de ese año conservarían el mismo diseño que los que habían empezado a circular desde octubre de 1994, pero, sin la denominación en “Nuevos” pesos, esto, sin menoscabo de continuar utilizando los del periodo transitorio  en la vida cotidiana, hasta su retiro de la circulación.


Otro dato curioso:
Al momento de hacer nuevos contratos o adquirir obligaciones en moneda nacional, etc., ya no era necesario utilizar la expresión de “Nuevos” ni su símbolo “N”, contrario a la forma en que debían ir asentados al comienzo del periodo de los “Nuevos pesos”, por lo que, ahora sí, no había forma de librarse del pago por “no estar debidamente asentado”.
Con esto último, finalizamos la parte histórica con la que se dio inicio a las monedas y billetes que tenemos a nuestro alcance actualmente, y que sin duda presentan una excelente oportunidad para comenzar UNA GRAN COLECCIÓN NUMISMÁTICA; han pasado 21 años (y contando) desde que tenemos disponibles nuevas y variadas piezas para lograr nuestro propósito, por lo que cada uno desde su propia perspectiva, puede escoger el tipo de colección deseada, sea indistintamente, por tipo o por serie; por variedades o por errores; por su belleza artística o por su lenguaje histórico, etc.
Posteriormente se continuara con la segunda parte de este tema que fue publicado originalmente en www.facebook.com/sonumex1952 como ya se ha referido. 

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