domingo, 22 de septiembre de 2013

Cosmogonía Prehispánica

-Jesús Amín TEJAS CARRERA




Las iconografías prehispánicas son de los principales motivos que se han utilizado para estilizar nuestras monedas; en la actualidad es el Calendario Azteca el que las “adorna”.

El antecedente más antiguo se puede ubicar en el año de 1905, cuando se acuñaría en níquel una pieza de 5 centavos con un brevísimo diseño en la gráfila que lo manifestaba. En 1917 se acuñaría con detalle completo la célebre “Azteca” con valor facial de $20 hecha en oro de 0.900 milésimas; así mismo, en 1936 se mostraría parte del calendario en piezas de 5 y 10 centavos acuñadas en cupro-níquel.

En la actualidad, la representación del Calendario Azteca ha sido distribuida en todas las piezas del cuño corriente, 5c, 10c, 20c, 50c, $1, $2, $5, $10; inclusive $20 "Fuego nuevo", conmemorativa del año 2000, así como en una pieza de un kilo de plata, de la serie conmemorativa de los 500 años del encuentro de dos culturas.




Hoy se sabe que la expresión náhuatl que designa al Calendario, “in Tonalpohualli, in Xiuhamatl, in Xiuhpohualli, in Temicamatl”, es un doble binomio que significa literalmente: “Cuenta de los destinos, libro de los años, cuenta de los años, libro de los sueños”. Se sabe también que los antiguos habitantes de México, no solo lo utilizaban para registrar el tiempo, sino también como “mediación” del destino e instrumento de adivinación entre otros; esto último, apoyándose en el “Tonalpohualli” o calendario ritual que se encuentra en la parte central de la circunferencia del Calendario.

El mundo Nahua y el mundo “occidental” no pueden compararse con un lenguaje contemporáneo, aquel, es a menudo metafórico y literalmente inaccesible, sus símbolos tejen una lengua abundante, fascinadora, sorprendente. Ejemplo de ello es la expresión: Tonatiuh, conocido tradicionalmente como “el quinto Sol”; el cual es mejor entendido como “la quinta energía”.

Así pues, el Náhuatl resulta un “lenguaje” profundo, poético; y lo mejor es, que se encuentra acuñado en nuestras monedas.

Hagamos una breve revisión de los símbolos que se encuentran representados en las piezas que usamos todos los días, la mayoría de las veces, sin atender al hermoso diseño que tenemos la oportunidad de tener en las manos.




$10

En la moneda de $10 encontramos el símbolo Olin, que significa “movimiento”; junto a Tonatiuh en el centro, se encuentran grabados “las cuatro eras” o soles precedentes del Quinto Sol; ¿Será esta la parte más representativa del calendario?

Teniendo de frente el diseño de la moneda, se les puede identificar de la manera siguiente:

(Alrededor de Tonatiuh)

Abajo y a la derecha, Atonatiuh: Sol de agua.

Arriba y a la derecha, Ocelotonatiuh: Sol jaguar. 

Abajo y a la izquierda Quiauhtonatiu: Sol de lluvia de fuego.

Arriba y a la izquierda Ehecatonatiuh: Sol de viento.

Según la leyenda de los soles de la mitología azteca, a continuación los nombres por los que se les conoce:

(Abreviado)
“El primero en surgir fue el sol jaguar, nombrado Nahui-ocelotl, “Cuatro jaguar”; La tierra estaba poblada entonces por gigantes cuando el cielo se desplomo, el sol quedo inmovilizado y en las tinieblas, todos los habitantes fueron devorados por jaguares; Llego entonces el sol viento Nahui-Ehecatl “Cuatro viento”; Terminó en un huracán fabuloso que a su paso extermino toda vida y transformo a los hombres en monos. El tercer sol se llamó Nahui-Quiahuitl, “Cuatro lluvia”. Fue aniquilado por el fuego que un día cayó del cielo e incendio la tierra; los hombres se transformaron en guajolotes. El cuarto sol nombrado Nahui-Atl “Cuatro agua”. Un diluvio que duro cincuenta y dos años cayó sobre la tierra, todas las montañas quedaron sumergidas, y los que vivían en ese tiempo se destruyeron, se anegaron, y se volvieron peces; tan solo una pareja fue salvada por el dios Titlacahuan-Tezcatlipoca, que los hizo subir en una canoa tallada en el tronco de un ahuehuete, llevando, por toda alimentación, una mazorca de maíz por persona…; Y el quinto sol Nahui-ollin, “Cuatro movimiento” también está condenado a la destrucción, según dejaron dicho los viejos…”. 



$5.

En la parte inferior de la moneda y al centro se observa que de las bocas de las serpientes se encuentran asomándose dos rostros, los cuales portan un penacho ornamentado con siete “estrellas”; el de la izquierda es el dios de la noche, Xiuhtecuhtli, con sus ornamentos característicos, un pendiente nasal y sus aretes, como lengua lleva un pedernal en señal de lucha constante con su antagónico Tonatiuh, que se encuentra a la derecha con los mismos ornamentos que lleva en la representación central del calendario (ver moneda de $10), la nariguera y un Xiuhuitzolli o “corona”, que porta como símbolo de nobleza; también de su boca asoma su pedernal o lengua, en señal de desafío frente a la noche, ambos representan la lucha constante entre el bien y el mal. 

En lo que pudiera llamarse “gráfila” de esta pieza, se encuentran representadas las dos Xiucoatl “serpiente de fuego”, éstas representarían la dualidad del bien y el mal, el día y la noche, lo positivo y lo negativo, lo trascendental y lo fatal; los cuerpos de las serpientes están formados con el símbolo de Tlachinolli o “flamas”, en el calendario se cuentan once veces, en nuestra moneda solo se estilizan cinco veces en cada lado; por último, podemos ver el número trece caña en el parte superior, uniendo a las dos serpientes por su parte trasera.



$2.

En la circunferencia de estas piezas, podemos ver una serie de grabados muy distintivos, estas son un fragmento del Tonalpohualli, “la rueda de los días”, calendario sagrado de 20 días que regía los destinos religiosos y agrícolas de los antiguos; el Tonalli es la combinación entre una cifra comprendida entre los números del 1 al 13 y uno de los 20 símbolos que forman esta rueda, los cuales se suceden de manera ininterrumpida, en series paralelas y en un orden invariable, formando el calendario ritual sagrado que constaba de 260 días (20 x 13 = 260)

Para los habitantes del México prehispánico, el Tonalli representaba el verdadero nombre, que debía asignársele indistintamente a personas y días, fiel reflejo de un destino que debía cumplirse y que quedaría impreso de manera irremediable en la “vida” del que llevara tal nombre.

Los 20 símbolos del Tonalpohualli son:
 
1.- Cipactli (cocodrilo)                        

2.- Ehecatl (viento)

3.- Calli (casa)
4.- Cuetzpallin (lagartija)       

5.- Coatl (serpiente)

6.- Miquiztli (muerte)

7.- Mazatl (venado)

8.- Tochtli (conejo)

9.- Atl (agua) 

10.- Itzquintli (perro)

11.- Ozomatli (mono)

12.- Malinalli (hierba)

13.- Acatl (caña)

14.- Ocelotl (jaguar)

15.- Cuauhtli (águila)

16.- Coxcacuauhtli (zopilote)

17.- Ollin (movimiento)

18.- Tecpatl (pedernal)

19.- Quiahuitl (lluvia)

20.- Xochitl (flor)


En nuestra moneda de $2 solo vienen representados los números 3, 5, 6, 9, 13, 14, 15, 17, 18, y 20. (Véase la moneda en el sentido contrario de las manecillas del reloj)


$1, 50c, 10c, y 5c.

Distribuido en estas cuatro piezas, se encuentran estilizado el segundo anillo del calendario formado por ocho rayos solares y Chalchihuites preciosos, hechos con planchas de Jade perforadas cada una cinco veces y pegadas mediante correas de cuero y puntas de Plumas coronadas con una perla, estos, evocan a los cuatro elementos: Tierra, Agua, Aire, y Fuego, representados por Jade, Perlas, Plumas y Rayos Solares respectivamente; estos últimos (los rayos solares) se encuentran orientados hacia lados opuestos representando “Equilibrio” en todas las cosas que deberían hacer y/o sentir los Aztecas en su vida diaria, interactuando con lo bueno y lo malo, lo grande y lo pequeño, lo masculino y lo femenino, lo positivo y lo negativo, lo perenne y lo deleznable, Etc.




En la de $1 se estilizó todo el anillo con las ornamentaciones antes mencionadas; en la de 50c. las planchas de Jade terminadas en perlas, todas unidas por plumas; en la de 10c. se aprecian plumas unidas por perlas, y en la de 5c. los rayos del sol apuntando al número 5.






20c. 

El adorno de esta pieza, es una estilización de Acatl, (Caña) el decimotercer día del Tonalpohualli, símbolo que está representado por varias cañas reunidas en un manojo, atadas con una correa de cuero; la caña (bastón) podía ser usada como sostén por los más viejos, así mismo, en la visión cosmogónica, la caña se representaba como la “sabiduría de los ancianos”. En nuestra moneda, este símbolo se encuentra estilizado siete veces, seguidas una de otra en forma ascendente.

 


Dejemos aquí el pensamiento cosmogónico de nuestros antepasados; hemos visto que cada una de nuestras monedas contiene, de forma estilizada, alguna parte del Calendario Azteca, y que aparte de ser artísticamente bellas, resultan ser muy significativas y enriquecedoras para nuestra cultura.

Es muy interesante conocer los elementos que conforman cada una de nuestras monedas, no importando si son del cono monetario actual, si han sido desmonetizadas, o han correspondido a alguna emisión particular, pues cada una de ellas nos remite a algo especial, cada una de ellas contiene un lenguaje que espera por ser descubierto.
 

Referencias:

-Decreto por el que se crea una nueva unidad del Sistema Monetario de los Estados Unidos Mexicanos. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 23 de junio de 1992.
-Aviso por el que se informa que a partir del 1 de enero de 1996, se suprime la palabra nuevo del nombre de la unidad del sistema monetario de los Estados Unidos Mexicanos para volver a la denominación peso. Publicado en el Diario Oficial de la Federación del 15 de noviembre de 1995.
-Aviso por el que se informa sobre el retiro de la circulación de las monedas metálicas representativas de la unidad del sistema monetario de los Estados Unidos Mexicanos que estuvo en vigor hasta el 31 de diciembre de 1992. Publicado en el Diario Oficial de la Federación del 15 de noviembre de 1995.
-Resolución por la que se desmonetizan los billetes denominados únicamente en pesos. Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 23 de diciembre de 1993.
-Crónica Parlamentaria de la Cámara de Diputados,  Sesión del jueves 4 de junio de 1992.
-Tibón, Gutierre; “Historia del nombre y de la fundación de México”, Tercera Ed. Secretaria de la Defensa Nacional/ Fondo de Cultura Económica. México, 2001.
-Duverger, Christian. “La flor letal; Economía del sacrificio Azteca”; Primer Ed. en español,  Fondo de Cultura Económica. México, 1993.
-Instituto Cultural Quetzalcoatl de Antropología Psicoanalítica, A.C. “El mensaje mítico de la piedra del sol” www.samaelgnosis.org

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