miércoles, 25 de marzo de 2015

La Falsificación y Alteración de la Moneda Mexicana. Parte 3.

Continuamos con la tercera parte de la interesante conferencia ofrecida el 9 de marzo en asamblea No. 734.


Texto e imágenes: Lic. Manuel Farrera
Transcripción: Jesús Amín Tejas C., Delegado de promoción



La Moneda Durante la Guerra de Independencia



Al iniciarse la Guerra de Independencia los grupos Realistas e Insurgentes establecieron sus Casas de Moneda, además cada bando resellaba las monedas circulantes, lo que constituye una alteración de las piezas originales; los bandos revalidaban su moneda o legalizaban la tomada al enemigo en batalla marcándola con resellos o contramarcas realizadas a punzón, inscribiendo generalmente iniciales, signos distintivos o alguna palabra corta.



Entre los resellos realistas más utilizados se encontraban los que contenían las siglas L.C.M que era la nomenclatura de -La Comandancia Militar-, el resello con las siglas M.V.A. que representaba la abreviatura de -Monclova- y el conocido resello de LINARES.

Morelos mandó revalidar toda la moneda circulante con un punzón que contenía su MONOGRAMA que eran las letras -M O S- estilizadas entre dos estrellas; a causa de las falsificaciones se ordenó que cualquier falsificador fuera fusilado; este es quizá el resello mas usado por los insurgentes. Tambien se conoce el resello de NORTE que mayormente aparece en monedas realistas.



La Suprema Junta de Gobierno de Zitácuaro, encabezada por Ignacio Lopez Rayón, ordenó la acuñación de moneda de plata, perfeccionando los troqueles para su elaboración, ostentando por primera vez el emblema del águila y el nopal que se convertiría en nuestro Escudo Nacional. A pesar de que estas piezas circularon por un corto periodo, existen varias falsificaciones muy burdas.


El Primer Imperio Mexicano


Después de la consumación de la Independencia, se proclamó el Imperio Mexicano en 1822; Agustín de Iturbide en su carácter de Emperador, autoriza la acuñación de monedas de oro y plata en México como país independiente, prestándose inmediatamente a la falsificación. El haber utilizado todas las reservas de oro y plata ocasionó la crisis económica de su Imperio y la proliferación de falsificaciones; la difícil situación económica se trató de solucionar a través de una emisión de papel moneda autorizada por el Emperador.




El decreto de 20 de diciembre de 1822 preveía la creación de cédulas con duración limitada al año de 1823 estableciendo que para su elaboración se pondrían las marcas y signos que el Supremo Congreso Constituyente estimara necesarias, con el objeto de evitar posibles falsificaciones.




Ante la apremiante necesidad financiera, la impresión de estos primeros billetes mexicanos se realizó en papel común, a una tinta, expresándose en el texto de las cédulas la promesa del Gobierno de pagar la cantidad en ellas expresada. La  mala planeación dio origen a su fácil reproducción ilegal, agravando aún más el problema de su aceptación incrementando la desconfianza de la gente para recibirlos, reglamentando que quien fuera sorprendido falsificando se le consideraría como "monedero falso" sujeto a prisión y condenado con la pena de fusilamiento.




No obstante, las falsificaciones se multiplicaron, lo que obligó al Soberano Congreso Constituyente Mexicano a suprimir de inmediato la emisión; para frenar de golpe la falsificación se recogieron los sellos y el papel impreso para evitar todo fraude, con lo que quedaron sin valor todos estos billetes.



Se conoce una falsificación de billetes con valor de 5 pesos, lo cual es absurdo tomando en consideración que nunca se emitieron billetes de esa denominación.



También se conoce una falsificación de billetes de 100 pesos, supuestamente emitidos por el Gran Banco del Imperio Mexicano, institución que desde luego no existió, tomando en cuenta que los bancos se fundaron varias décadas después; al reverso de estos billetes se aprecia la orden de pago y los endosos a los que podía ser sometido.

República federal 


Comprendida de 1824 a 1835 encontramos a los primeros presidentes de México, que enfrentaron serías crisis económicas durante sus mandatos, todos acuñaron moneda y efectivamente todas fueron falsificadas. A partir de 1824 se acuñaron monedas de 8 reales en plata por las diferentes Casas de Moneda del país, portando el emblema del resplandor y el gorro frigio cruzado de la palabra "LIBERTAD" en el reverso, y en el anverso ostentan la leyenda "REPUBLICA MEXICANA" sobre el Escudo Nacional, muy parecido a como lo conocemos ahora; estas monedas fueron profusamente falsificadas.


Ante la falta de recursos se decidió volver a emitir billetes al amparo del decreto de 1823, pero en esta ocasión, para intentar frenar la falsificación se acordó imprimirlos al reverso de bulas o indulgencias papales canceladas, ya que se esperaba que así fueran aceptados y no los falsificaran atendiendo la religiosidad del pueblo mexicano.


El rechazo popular de estos billetes como medio de pago fue inmediato ante el temor de que no fueran amortizados y sobre todo por las numerosas falsificaciones, con lo cual se abandonó la idea de introducir con aceptación el papel moneda de México, el cual volvería a surgir hasta 40 años más tarde.

La crisis económica se fue acentuando, provocando la escasez de moneda fraccionaria, por lo que se acentuó en el pueblo la idea de fabricar en forma particular medios de cambio que eran aceptados local o regionalmente, con el fin de que sirvieran de moneda fraccionaria, a los cuales se les conoce como "Tlacos y Pilones"



Estas piezas utilizadas como medio de cambio se elaboraron en una variedad de materiales, adoptando las más variadas formas, por lo que al no ser uniformes se propició su fácil falsificación.


Segundo Imperio 



Dejó huella en la numismática mexicana. Los cuños de las monedas se cambiaron por completo, se acuñaron monedas de 20 pesos de oro y 1 peso de plata así como decimales con valor de 50, 10, 5 y 1 centavos, esta ultima de cobre.



Las monedas del Segundo Imperio acuñadas en 1866 son las primeras que llevan impresa la leyenda "UN PESO" en uno de sus cuños para referir a la unidad monetaria por su valor; así mismo no sorprende que las monedas hayan sido falsificadas utilizando las técnicas de vaciado y troquelado.



En el periodo conocido como República Restaurada 1867-1876, Juárez, Lerdo de Tejada, y José María Iglesias realizaron varias acuñaciones y desde luego sus monedas también fueron falsificadas.



En 1867 Juárez decretó el sistema monetario decimal teniendo como unidad al Peso de Plata y se dividiría en fracciones de centavos acuñados en plata y cobre. Se muestra una moneda de 1 peso de 1871 que ha sido alterada en su valor, agregándole el numero -20- y la letra -S- para hacerla parecer como si fuera de 20 Pesos.



En la gráfica se presenta un cuño de la época Juarista que sirvió para troquelar monedas falsas, observando como queda el cospel después de ser troquelado.



La moneda fraccionaria de níquel tampoco estuvo exenta de ser falsificada, siendo común encontrar en mayor numero las piezas de 5 centavos.





Fin de la Tercera Parte; continuamos la cuarta con "La Falsificación y Alteración de la Moneda. Parte 4."













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